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Tatuajes en la cara, para ir siempre de frente. ¿Duelen? ¿Debería lanzarme?

19 septiembre, 2019

Quiero, pero ¿me interesa? La eterna disyuntiva de los tatuajes en la cara

Muchas cosas se dicen sobre los tatuajes, y hemos tratado parte de ellas en artículos anteriores. Pero, de todas las zonas del cuerpo donde tatuarse, la cara puede considerarse una de las más polémicas. Quizá por la obviedad y la poca facilidad para esconder el resultado, quizá por otros factores determinantes que comentaremos en breve. Pero si estás pensando en decorar así tu rostro puede que este artículo sea para ti; quizá tras terminarlo opines diferente sobre los temidos tatuajes en la cara.

¡Comenzamos!

Mandala dotwork en la mejilla. ©Dillon Forte. EE.UU. Fuente: Tattooers. Tatuajes en la cara, para ir siempre de frente. ¿Duelen? ¿Debería lanzarme?
Mandala dotwork en la mejilla. ©Dillon Forte. EE.UU. Fuente: Tattooers.

Ejemplo práctico y experiencia personal

De todos es sabido que los tatuajes en el rostro son considerados algo que hay que pensar mucho antes de lanzarte a hacerlo. Llaman la atención como una avestruz en un palomar, y existen numerosas connotaciones (casi todas negativas) con las que se los ha ido cargando y que han quedado fijadas en la memoria popular de forma aún más indeleble que el propio tatuaje.

Pero ey, aquí viene Arte en Todo para quitarte cualquier miedo de la cabeza, y sustituirlos todos por información con la que puedas valorar si es o no lo que de verdad te interesa. Servidora escribiendo esto tiene su debido tatuaje facial, concretamente sobre el hueso del pómulo derecho, bajo el ojo, como ya creo haber comentado en algún post anterior. Y aunque sí, más de una vez y más de dos ya hemos aclarado que los aspectos de un tatuaje pueden variar por completo de una persona a otra, debo aclarar algunas cosas desde mi propio punto de vista (luego ya discutiremos los aspectos más objetivos):

El dolor

Lo comenté en su momento, el tatuaje en la cara interior del brazo me hizo querer desmayarme para que al despertar todo hubiese pasado… y en cambio, contra cualquiera de mis pronósticos, el tatuaje del rostro fue un momento ocioso que pasé más que tranquilamente.

También hay que decir que ese último es considerablemente más pequeño que el del brazo, es de apenas el tamaño de una lenteja gorda, pero para compensar la aguja rebotaba una y otra vez sobre el hueso de mi pómulo. Y se suponía que debería haber dolido mucho más… pero cuando mi tatuadora (quien, pese a tener ya una buena trayectoria en el sector, era la primera vez que tatuaba un rostro) me preguntó qué había sentido, mi respuesta fue “Mejor de lo que esperaba”.

Daga Old School en la sien y la mandíbula. ©Cloak and Dagger Tattoo. Reino Unido. Fuente: Tattooers. Tatuajes en la cara, para ir siempre de frente. ¿Duelen? ¿Debería lanzarme?
Daga Old School en la sien y la mandíbula. ©Cloak and Dagger Tattoo. Reino Unido. Fuente: Tattooers.

Así que, si te lo estás pensando y tu miedo principal es el dolor, déjame decirte una vez más que todo es subjetivo. A mí no me dolió y eso puede que no signifique nada para ti. O sí.

La agresividad” del diseño

Sí, es el mejor término que se me ha ocurrido. Pero es que muchas veces, cuando pensamos en tatuajes faciales, lo primero que nos viene a la mente es un rostro intimidatorio, ya sea de hombre o de mujer, probablemente por influencia de la ya remota época en la que los presidiarios o expresidiarios se tatuaban lágrimas bajo los ojos en honor a aquellos compañeros que habían muerto tras las rejas; o incluso por los temibles guerreros aborígenes que se tatuaban prácticamente toda la cara para parecer más fieros.

Pero tengamos en cuenta, también, que en diversas tradiciones los tatuajes faciales son símbolo de belleza y de honor, y que en nuestra propia cultura el concepto de “los tatuajes en la cara son para los presos” ya es un concepto manido y bastante indocumentado. Eso solo analizando algunas de las razones por las que creo que inconscientemente tememos tatuarnos esta zona.

Dotwork en la mejilla. ©Apocaript. Japón. Fuente: Tattooers. Tatuajes en la cara, para ir siempre de frente. ¿Duelen? ¿Debería lanzarme?
Dotwork en la mejilla. ©Apocaript. Japón. Fuente: Tattooers.

Ahora, en cuanto a las razones sociales a las que prestamos una atención más reconocible, podríamos dar, obviamente, una de las más típicas: “Si te tatúas ahí, ¿quién va a contratarte?”.

Mi respuesta automática a esa pregunta, que nadie tuvo que formularme sino que me formulé yo misma, fue: “Si no quieren contratarme por algo como esto, es que no merecen a alguien como yo trabajando para ellos”.

Pero sí, soy consciente de que no todos pensamos igual ni nos encontramos en las mismas circunstancias, quizá tú no puedas o no quieras planteártelo de este modo. Así que el único consejo que puedo darte es que pongas los pros y los contras en una balanza (bien calibrada, por favor), y que tras una reflexión exhaustiva de tu modo de vida, aspiraciones futuras y sobre todo de tu mentalidad individual, consideres si tatuarte el rostro es lo mejor para ti o si prefieres lanzarte primero a una zona menos “arriesgada”.

De gustos, hay Pantones

Como comentario final, diré que hay tatuajes en la cara y tatuajes en la cara. No es lo mismo tatuarte una cruz invertida de cinco centímetros en la frente que, como en mi caso, una espiral de cinco milímetros a un lado del rostro. Tampoco es lo mismo dejarte esa espiral y considerarlo hecho que seguir adelante y tatuarte el rostro entero, por ejemplo. Eso depende de tus gustos, de lo mucho o poco que te importe el qué dirán y sí, también de tu tolerancia al dolor.

Doble tatuaje Corazón Old School en ambas sienes. ©Philip Yarnell. Reino Unido. Fuente: Tattooers. Tatuajes en la cara, para ir siempre de frente. ¿Duelen? ¿Debería lanzarme?
Doble tatuaje Corazón Old School en ambas sienes. ©Philip Yarnell. Reino Unido. Fuente: Tattooers.

Hay tatuajes a color y tatuajes en blanco y negro; en la frente, en el puente de la nariz, en las sienes (como la imagen superior, un precioso diseño Old School de Philip Yarnell), sobre el labio, en el labio (tanto dentro como fuera), en los ojos, en la barbilla… y podría seguir. Sabes que todo es posible. Pero al fin y al cabo creo que el punto principal ha quedado claro: haz lo que se ajuste a ti, sé siempre fiel a eso; y si cambia, remoldéate acorde. Piensa las cosas, pero no te comas la cabeza… a veces es incluso mejor tatuársela 😉

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¡Nos vemos en el siguiente post! ♥

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