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Sofonisba Anguissola, otra alma fuerte del Renacimiento

25 abril, 2019

Honores merecidos: la historia de Sofonisba Anguissola

A Sofonisba Anguissola algunos la llaman “la artista femenina más reconocida de su época”. Si has leído nuestro anterior artículo sabrás que la pintora Lavinia Fontana (perteneciente al mismo período artístico) también fue inmensamente reconocida por la crítica y el público, siendo una de las artistas más influyentes de la pintura renacentista. En su historia y la de Anguissola podemos encontrar diversos paralelismos, y precisamente porque en Arte en Todo nos gusta hablarte de mujeres fuertes que se abrieron camino en el mundo, hoy te presento a Sofonisba Anguissola, la artista sin firma cuyos cuadros se llegaron a atribuir a hombres.

'Autorretrato en el caballete' por Sofonisba Anguissola. (1556). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart. Sofonisba Anguissola, otra alma fuerte del Renacimiento
‘Autorretrato en el caballete’ por Sofonisba Anguissola. (1556). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart

Cultivar una gran mente

Todo sucedió pasados muchos siglos, por eso. En su momento, los cuadros de Anguissola tenían un gran éxito y todo el que podía se rifaba su talento. Esta pintora originaria de Cremona, Italia, vino al mundo en 1535 como la hija mayor de una familia de la baja nobleza genovesa. Su padre siempre animó a sus hijas a cultivar sus dotes artísticas, y todas ellas se dedicaron en algún momento a la pintura. Incluso Elena, que terminó haciéndose monja, pintó en algún momento (su retrato más abajo). Pero Sofonisba fue la que se dedicó por completo a desarrollar su talento con el óleo, siendo incluso enviada al estudio de Bernardino Campi para aprender de él, hasta que estuvo capacitada para convertir el arte en su profesión. De Campi tomó el amor por los retratos y las escenas religiosas, y junto a Gatti, su segundo maestro, cultivó una persistencia aún mayor estudiando con él durante varios años.

'Elena Anguissola', retrato por Sofonisba Anguissola. (1551). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart. Sofonisba Anguissola, otra alma fuerte del Renacimiento
‘Elena Anguissola’, retrato por Sofonisba Anguissola. (1551). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart

No cualquier maestro

Siendo aún joven, Sofonisba fue instruida por el maestro Miguel Ángel, quien reconoció rápidamente el talento de la mujer y le permitía representar a su manera esbozos que él realizaba en sus cuadernos. Los mejores artistas y críticos de la época adulaban a Sofonisba, asegurando que había logrado lo que ninguna otra mujer del momento había siquiera rozado, pero, pese a todo, siempre hay piedras en el camino de los grandes: debido a su condición noble, resultaba socialmente escandaloso que una dama de su estatus estudiara asuntos tan “crudos” como la anatomía o el dibujo al natural, por lo que tuvo que valerse de sus propios medios para lograr el máximo realismo.

'Alessandro Farnese, futuro Duque de Parma', retrato por Sofonisba Anguissola. (1562). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart. Sofonisba Anguissola, otra alma fuerte del Renacimiento
‘Alessandro Farnese, futuro Duque de Parma’, retrato por Sofonisba Anguissola. (1562). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart

Pero ninguna prohibición, tabú o norma se interpuso entre ella y su sueño. Sofonisba tiró de la imaginación y pintó series de retratos casuales y algo más distendidos, no tan “clásicamente estructurados”, llegando asiduamente a retratarse a sí misma y a los miembros de su familia. Más adelante, a los 27, se mudaría a España para residir en la corte del rey Felipe II, y haría lo propio con el resto de nobles con los que convivía: muchos de ellos modelaron amigablemente en beneficio de sus retratos, todo pese a que Sofonisba ya era ampliamente conocida en Italia. Viajó a España como dama acompañante de Isabel de Valois, esposa del rey Felipe, ya que la mujer era aficionada al arte y se consideró interesante que tuviera junto a ella a otra señora instruida en ese mundo.

Pinturas sin madre

En 1560 se convierte en pintora de la corte, y pasa diversos años representando casi únicamente a las personalidades nobles que lo requerían. Entre todos esos retratos existe uno de Caterina Micaela de España, también llamado La dama de armiño, que fue atribuido a El Greco ya que, como la mayoría de los cuadros de Anguissola, carece de firma. Pero de algún tiempo a esta parte, diversos expertos como María Kusche han empezado a especular con la idea de que posiblemente perteneciera a la pintora italiana:

'Caterina Micaela de España' (La dama de armiño), supuesto retrato por Sofonisba Anguissola. (1578). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart. Sofonisba Anguissola, otra alma fuerte del Renacimiento
‘Caterina Micaela de España’ (La dama de armiño), supuesto retrato por Sofonisba Anguissola. (1578). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart

Cuando su señora, Isabel de Valois, falleció, Anguissola no se fue de España. Permaneció allí y, debido a su lazo con la familia real y a la refinada instrucción que había recibido desde niña, fue la encargada de tomar las riendas de la educación de las cuatro infantas. En la propia corte se aseguró su futuro casándola con el hermano del virrey de Sicilia, Fabrizio de Moncada, y no mucho tiempo después se mudó junto a él a la mencionada ciudad.

Su matrimonio no duró el tiempo esperado, ya que enviudó y en poco tiempo volvió a casarse. Pero, una vez más, su marido falleció y ella se trasladó a Palermo. Allí se afincó definitivamente, y continuó sus labores de pintura hasta su muerte. Pintores como Van Dyck, que la visitaron en sus últimos años de vida, la retrataban y aseguraban que su vitalidad era inusitada, y que su mente anciana aún gozaba de la suficiente claridad como para permitirle tomar parte en discusiones sobre arte.

'El juego de ajedrez', por Sofonisba Anguissola. (1555). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart. Sofonisba Anguissola, otra alma fuerte del Renacimiento
‘El juego de ajedrez’, por Sofonisba Anguissola. (1555). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikiart

Sofonisba Anguissola fue una alta dama de la corte española, trabajadora, talentosa y una noble que conocía perfectamente su posición. Su carrera profesional y la fama que labró no impidieron que recordara las actividades a las que estaba sujeta como personalidad de un rango superior, y posiblemente eso fue lo que evitó, a la larga, los problemas y el reproche social al que podría haberse visto sometida.

Sus llamativos óleos se encuentran en los mejores museos del mundo, y existen numerosos libros que conforman la bibliografía dedicada a su vida y obra. Pese a eso muchos de sus cuadros han sido atribuidos a artistas masculinos a lo largo de los siglos, pero afortunadamente reanalizados y, poco a poco, devueltos a su legítima autora. Probablemente aún existan óleos de Anguissola asignados a otros pintores, pero este proceso forma parte también del arte de fundar y reconocer un legado.

¿Te ha gustado conocer a Sofonisba Anguissola? Otra importante artista del Renacimiento que, pese a tenerlo difícil por su condición de mujer y de noble, no se achantó y siguió pintando. ¿Por qué no das a conocer más su obra compartiendo, regalando tu “like” y/o comentando a este artículo en tus RRSS? El honor de la pintura femenina te lo agradecerá 😉

¡Nos leemos en el siguiente post!

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