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Rosa Bonheur, y el arte animalista que la impulsó al éxito

26 abril, 2018

El arte animalista de la pintora Rosa Bonheur

La excepcional pintora Marie Rosalie Bonheur, comúnmente llamada Rosa Bonheur, nació en Burdeos, Francia, en marzo de 1822. Desde niña sintió inquietudes artísticas, a las que su padre, el pintor Raymond Bonheur, atendió sin pensarlo.

Se especializó en el arte animalista, y su obra alcanzó cotas altísimas estando ella aún viva. No es para menos: su amor por la pintura la acaparaba por completo, y llegó a hacer cosas memorables por mantenerse fiel a su pasión. De hecho, sus logros son especialmente llamativos por dos grandes razones: era mujer, y era lesbiana.

'El Cid', de Rosa Bonheur. Óleo sobre lienzo. (1879). Fuente: Museo del Prado. Rosa Bonheur, y el arte animalista que la impulsó al éxito
‘El Cid’, de Rosa Bonheur. Óleo sobre lienzo. (1879). Fuente: Museo del Prado

Si la montaña no va a Mahoma…

Desde sempre la llamaron “marimacho”, y la propia Bonheur aseguraba (quizás con orgullo) que, de todos los muchachos que la rodearon durante su infancia, ella fue siempre la más masculina. Pero no parecía incomodarle el asunto, ya que jamás se dignó a hacer nada para que los cuchicheos se acallaran.

Como su naturaleza femenina le impedía asistir a clases en cualquiera de las escuelas de arte de Francia, su padre la tomó como alumna y le enseñó como a un aprendiz de pintor más. Rosa no tardó en inclinarse hacia el arte animalista, algo que desarrollaba con gran placer, talento y que seguiría hasta su misma muerte. Hasta tal punto llegaba su obsesión por la anatomía animal, que adoptó prácticas impensables para las damas de su época: visitar mataderos y centros veterinarios, por ejemplo, donde aprendería a diseccionar distintas especies logrando así el mayor grado de exactitud en sus representaciones.

'Highland Raid', de Rosa Bonheur. Óleo sobre lienzo. (1860). Fuente: Wikimedia Commons. Rosa Bonheur, y el arte animalista que la impulsó al éxito
‘Highland Raid’, de Rosa Bonheur. Óleo sobre lienzo. (1860). Fuente: Wikimedia Commons

Los primeros logros de la primera “marimacho por ley”

Su envidiable diligencia no tardó en dar frutos. En 1843, con 21 años, debutó exponiendo en el Salón de París, y su primer éxito le llegó con el cuadro La labranza de Nevers. Años después comenzaría a ser reconocida internacionalmente gracias a Feria de caballos, un enorme cuadro para el que acudió con asiduidad a la feria ecuestre de la capital, realizando esbozos que pulía al regresar a casa.

'La feria de caballos' de Rosa Bonheur. Óleo sobre lienzo. (1855). Fuente: Pinterest. Rosa Bonheur, y el arte animalista que la impulsó al éxito
‘La feria de caballos’ de Rosa Bonheur. Óleo sobre lienzo. (1855). Fuente: Pinterest

Sus visitas a ferias de animales tuvieron que ser concedidas por la ley, y de hecho se le otorgó una “autorización de disfraz” renovable cada seis meses. Así podía usar pantalones y camisa, y ataviarse por completo para parecer un hombre. A su favor tuvo siempre sus ademanes, que le sirvieron de gran ayuda para mezclarse entre el público masculino de los mercados.

'Monarch of the Forest', de Rosa Bonheur. Óleo sobre lienzo (1886). Fuente: Artsy. Rosa Bonheur, y el arte animalista que la impulsó al éxito
‘Monarch of the Forest’, de Rosa Bonheur. Óleo sobre lienzo (1886). Fuente: Artsy

Pionera de Honor

Bonheur viajó alrededor de Estados Unidos y Europa, ya que su enorme fama así lo requería, y conoció a personalidades como Buffalo Bill y la Reina Victoria. Y en 1865, cuando su éxito era ya un hecho irrefutable, le fue concedida la Distinción Oficial de la Legión de Honor, siendo la primera artista femenina en obtenerla.

Rosa Bonheur logró algo excepcional: con un cuidado al detalle indescriptible logró representar un amplio abanico de especies de toda índole, que investigaba de forma exhaustiva hasta empaparse por completo de cada rasgo de su anatomía, comportamiento y esencia. Eso la catapultó, todavía en vida, a la cumbre de los exponentes del arte animalista, así como del naturalismo y realismo puro.

Siendo mujer, y habiéndose criado en el seno de una familia que la apoyó en su travesía desde el primer momento, hizo siempre uso de un temperamento contundente que la salvó de ser pisoteada o ninguneada. Así que agradecemos a Marie Rosalie Bonheur, la “marimacho por ley” que logró, como muchas otras mujeres, abrirse paso con la cabeza alta en un mundo de hombres.

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¡Nos vemos en el próximo post!

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