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Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 2

19 abril, 2018

La pintura del prerrafaelismo, vida y final de la hermandad

En el primer artículo sobre la pintura del prerrafaelismo, estuvimos hablando de los principales miembros de la sociedad secreta y sus inicios, algo turbulentos y plagados de controversias. John Everett Millais, William Holman Hunt y Dante Gabriel Rossetti tenían una forma de hacer las cosas que no complacía para nada al público de la época, y los críticos intentaron aplastarlos con la losa del tradicionalismo más rancio.

'The Scapegoat' de William Holman Hunt. Óleo sobre lienzo. (1854). Fuente: Pinterest. Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 2
‘The Scapegoat’ de William Holman Hunt. Óleo sobre lienzo. (1854). Fuente: Pinterest

Sigamos adelante: el enigma P.R.B., The Germ y los primeros pasos hacia el éxito

Ahí nos quedamos nosotros, tras explicar las características principales del arte prerrafaelita y las risas que estos tres chavales se echaban desatando el caos a su alrededor. Pero, mientras tanto, la gente seguía preguntándose qué narices significaban aquellas siglas que aparecían, sí o sí, en todos sus cuadros: P.R.B. ¿Recuerdas que hablamos de ellas en el anterior post? Pues no te lo pierdas, porque hubo alguna que otra especulación, y para escandalizarse con tanta facilidad, bien que sabían los victorianos con qué letra se escribía la palabra penis. Penis Rather Better fue una de las apuestas, sí, entre muchas otras. La gente se aburría y le daba al coco, pero ni así lograron encontrar la respuesta.

No hasta que la hermandad decidió crear una revista, The Germ, para “enunciar las ideas de aquellos que apoyan una estricta adhesión a la sencillez de la Naturaleza en el Arte o la Poesía”, y de paso para dar publicidad a la obra de la que todos se reían. La publicación contó con la colaboración habitual del crítico de arte John Ruskin, quien logró con su influencia que se comenzara a tomar en serio a la sociedad en el panorama artístico. Fue entonces cuando se toparon con la necesidad de revelar su identidad y, por ende, el significado de las letras que tanto misterio habían causado: P.R.B., Pre-Raphaelite Brotherhood. Y ojo, que salieron del armario pisando fuerte.

La familia crece: nuevos hermanos del prerrafaelismo

Tras aquella “presentación en sociedad” algo más decente, la hermandad prerrafaelita pareció volverse una lámpara de aceite, y los interesados se pegaban a ella como polillas: los artistas James Collinson (pintor) y Thomas Woolner (escultor) se unieron a los tres miembros originales; y asimismo el hermano menor de Rossetti, William Michael, y un tipo llamado Frederic George Stephens que, pese a no ser un virtuoso con los pinceles, sí financiaba los trabajos de la sociedad de tanto en tanto. Con eso los salvaba de caer en bancarrota, y con sus trabajos de publicista y representante eventual evitaba que desgraciaran sus frágiles reputaciones de por vida.

'Home Again' de James Collinson. Óleo sobre lienzo. (1856). Fuente: Tate Britain. Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 2
‘Home Again’ de James Collinson. Óleo sobre lienzo. (1856). Fuente: Tate Britain

Tras un gran hombre siempre hay una gran mujer

Y cómo olvidarnos, entre tanta testosterona, de las mujeres. Ellas hicieron las delicias de aquella panda de artistas temerarios: musas, esposas (no siempre propias), prostitutas, camareras; lo que fuera necesario con tal de no quedarse sin ideas. Todas las damas relacionadas de uno u otro modo con la sociedad terminaron haciendo de modelos. Como Effie Gray, esposa de John Ruskin y posteriormente de Millais, que aparece bien guapa y serena en uno de los cuadros del primer artículo, The Order of Release.

También deberíamos mencionar a la amante del brutote boxeador William Holman Hunt, la tabernera Annie Miller, a quien vemos en el cuadro El despertar de la conciencia (igualmente en la primera parte). Posiblemente su fuerte carácter y disposición descarada la convirtiesen en la única de las mujeres relacionadas con la sociedad que podría acceder a posar de semejante forma.

Y finalmente tenían a Elizabeth Eleanor Siddal, la hermosa Lizzie. Una dulce pelirroja que terminó casándose con Rossetti, y más adelante iniciando su propia carrera artística. Lizzie protagonizó una de las obras cumbre de la hermandad: Ofelia, cuadro pintado por Millais que seguro has contemplado más de una vez.

'Ophelia', de John Everett Millais. Óleo sobre lienzo. (1852). Fuente: Wikimedia Commons. Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 2
‘Ophelia’, de John Everett Millais. Óleo sobre lienzo. (1852). Fuente: Wikimedia Commons

Ellas pusieron su grano de arena para impulsar la causa que el prerrafaelismo perseguía: erradicar todas las superficialidades e hipocresías de la época que se extendían como una plaga hasta el arte. Y así se logró. Lentamente el prerrafaelismo alcanzó las altas esferas artísticas, siendo reconocido incluso por la Royal Academy of Arts de Londres. Los reproches que hasta el momento eran comunes, como los causados por sus exposiciones de 1850 y 1851, se detuvieron. Sus inspiraciones clásicas, medievales y naturalistas eran cada vez más apreciadas, pero la gloria fue al mismo tiempo la caída de la hermandad.

El punto de inflexión

Las envidias y rencores hicieron mella en las relaciones de los miembros, que comenzaron a dispersarse: Millais fue escogido para estudiar en la Royal Academy en 1853, Woolner había partido hacia Australia un año antes, y Hunt, completamente confundido sobre qué debía hacer con su vida, decidió viajar a Tierra Santa para visitar los escenarios de las Sagradas Escrituras. Pero todo estalló finalmente cuando, en 1862, Lizzie se suicidó ingiriendo láudano. La razón fue una profunda depresión, desencadenada por un parto infructuoso que apagó su luz y su alegría por completo. A partir de entonces Rossetti se obsesionó con retratar a su difunta esposa una y otra vez, alejándose de cualquier otra cosa y hundiéndose en un pozo del que no saldría jamás, hasta su muerte en 1882. Ese fue el punto de no retorno para cualquier clase de relación entre los antiguos miembros de la hermandad.

'Beata Beatrix', de Dante Gabriel Rossetti. Óleo sobre lienzo. (1863). Es, posiblemente, una pintura en honor a Elizabeth Eleanor Siddal, su difunta esposa. Fuente: Tate Britain. Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 2
‘Beata Beatrix’, de Dante Gabriel Rossetti. Óleo sobre lienzo. (1863). Es, posiblemente, una pintura en honor a Elizabeth Eleanor Siddal, su difunta esposa. Fuente: Tate Britain

Hasta aquí esta segunda parte de la historia de la pintura del prerrafaelismo. Ya puedes leer también la tercera parte haciendo clic en:

Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 3

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