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Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 1

30 marzo, 2018

La pintura de la hermandad prerrafaelita, orígenes de una sociedad marcada por la rebeldía

Mitades del siglo XIX. El panorama pictórico de Inglaterra es poco más que un desierto: yermo, estéril y monótono. Marcado por las convenciones y los estilos rígidos y fríos de academia, su encanto comienza a decaer y se pierde en algún punto. Pero tres jóvenes idealistas y rebeldes deciden solucionarlo por sí mismos fundando la Hermandad Prerrafaelita, un cobijo donde se imponía el colorido, la viveza y la naturalidad.

'The Hireling Shepherd' (El pastor distraído, 1851). Óleo sobre lienzo. William Holman Hunt. Fuente: Wikimedia Commons. Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 1
‘The Hireling Shepherd’ (El pastor distraído, 1851). Óleo sobre lienzo. William Holman Hunt. Fuente: Wikimedia Commons

La insatisfacción social de la época en todos los sentidos impulsa, en gran parte, la idea de arrasar con todo lo viejo e imponer ideas nuevas, llenas de frescura y calidad: pocos en Inglaterra están convencidos del camino que está tomando la política, las libertades son cada vez más escasas y la sociedad comienza a hartarse.

El nacimiento de un arte nuevo

Por tanto Dante Gabriel Rossetti, John Everett Millais y William Holman Hunt, los tres creadores y miembros originales del prerrafaelismo, se ponen como objetivo abrir esa gran ventana que lleva siglos cerrada a cal y canto, para que la brisa entre y refresque el apolillado arte victoriano. Para lograr su cometido las inspiraciones renacentistas ya no tienen cabida, y usan, en su lugar, referentes sacados del arte medieval, previo a la obra de Rafael Sanzio (arquitecto y pintor italiano de inicios del Renacimiento, que vivió entre 1483 y 1520).

El arte del medievo estaba muy de moda por ese entonces, pero por supuesto ninguno de ellos pretendía reinventar la rueda. Así que se saltaron determinados detalles que quizá entorpecieran su labor, como el estilo plano y casi robótico o las expresiones faciales perturbadoras, y se quedaron con la esencia mágica y primitiva de esa escuela:

'Lady Lilith' (1866-1868). Óleo sobre lienzo. Dante Gabriel Rossetti. Fuente: Pinterest. Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 1
‘Lady Lilith’ (1866-1868). Óleo sobre lienzo. Dante Gabriel Rossetti. Fuente: Pinterest

La exquisitez, diversidad y sinceridad de la Hermandad Prerrafaelita

Pese a que cada uno de los tres artistas (de los que hablaremos de forma individual en otros artículos) tenía su propio estilo, se las apañaron para encajarlos y dar lugar a algo sólido, aunque bastante heterogéneo. Pero eso no era malo… de hecho, en la variedad está el gusto y se demostró repetidas veces que tal diversidad era lo que hacía falta en el arte de la época: para imaginarlo, debes visualizar una de esas cajas de galletas danesas de mantequilla que hay en toda casa de abuela (ignora el hecho de que suelen estar llenas de bobinas de hilo). Ahora imagínate que las galletas son un verdadero ultraje para la sociedad británica, algo grosero e indecoroso. Pues ese sentimiento de tener una delicia surtida entre las manos que nadie sabe apreciar es lo que les ocurría a Millais, Hunt y Rossetti.

Ellos retrataban toda clase de escenas, inspirándose en mitologías y leyendas, en pasajes literarios y novelas clásicas, e incluso en momentos cotidianos de la vida diaria que la gente de a pie despreciaba.

'The Order of Release' (La orden de liberación, 1852-1853). Óleo sobre lienzo. John Everett Millais. Fuente: Pinterest. Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 1
‘The Order of Release’ (La orden de liberación, 1852-1853). Óleo sobre lienzo. John Everett Millais. Fuente: Pinterest

Conoces de sobra la doble moral de la era victoriana, la represión era el pan de cada día y eso no hacía más que acentuar los vicios y el deseo de libertad, que de cara a la galería negaban rotundamente. Pues la sinceridad de la obra prerrafaelita escandalizó y desconcertó al público, además de que las versiones que hacían eran bastante originales: entre sus greatest hits se encontraban, por ejemplo, la Virgen María pelirroja (La anunciación de Rossetti), Jesucristo de crío atendiendo a sus padres en la carpintería (Cristo en casa de sus padres, de Millais) y algunas escenas casuales y distendidas como El despertar de la conciencia, de William Hunt. Todo ello lo firmaban siempre con las siglas de la sociedad: P.R.B (Pre-Raphaelite Brotherhood), cuyo significado, como veremos en el próximo artículo, tardó algún tiempo en ser desvelado.

Ataque a las convenciones, la semilla del cambio

Concretamente El despertar de la conciencia fue una de las obras que más revuelo provocó, ya que la actitud cariñosa y cercana de los personajes iba completamente en contra de las costumbres del momento. Por otro lado, cuando los tres amigotes decidían pintar algo más tradicional como La anunciación o Cristo en casa de sus padres, se iban por las ramas y acababan haciendo lo que les daba la real gana. Por eso, como comentaba arriba, la Virgen según Rossetti era pelirroja (recordemos que las pelirrojas no eran muy bien vistas) y por eso Jesucristo, pese a ser el Mesías, tuvo una infancia como cualquier ser humano.

'The Awakening Conscience' (El despertar de la conciencia, 1853). Óleo sobre lienzo. William Holman Hunt. Fuente: Pinterest. Pintura del prerrafaelismo, la más brillante sociedad secreta. Parte 1
‘The Awakening Conscience’ (El despertar de la conciencia, 1853). Óleo sobre lienzo. William Holman Hunt. Fuente: Pinterest

En sus cuadros mitológicos o de inspiración literaria (Ofelia de Millais, por ejemplo), los prerrafaelistas demostraban sus habilidades con soltura aprovechando el margen que les proporcionaban las obras de libre interpretación, aunque siempre inspirándose en la estética de la pintura medieval, el romanticismo más puro y trazos de esa espiritualidad y honradez creativa de las que el arte victoriano carecía. Y todo unido, aunque al inicio repudiado y censurado (como todo lo bueno), terminó convirtiendo al prerrafaelismo en uno de los máximos exponentes de la pintura inglesa.

De momento vamos a dejarlo aquí. El prerrafaelismo tocaba muchos otros ámbitos del arte, pero por el momento solo nos centraremos en cómo estos tres jóvenes insensatos y con ganas de vivir salvaron la pintura del siglo XIX.

Durante los próximos días te traeré la segunda parte de los orígenes de la Hermandad Prerrafaelita, donde te contaré más curiosidades y cosillas interesantes sobre este “escandaloso” movimiento. Y después, si todo va bien, empezaremos ya hablando de algunos de los autores prerrafaelitas más influyentes, en qué se caracterizaba cada uno y cómo encajaron la fama.

Si te ha interesado esta primera parte de la pintura del prerrafaelismo, no te pierdas…

… la segunda parte haciendo clic aquí

y la tercera parte haciendo clic aquí

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¡Nos leemos en el próximo post!

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