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Isabel Guerra, la monja que retrata los secretos de la luz

11 julio, 2019

Apreciar cada detalle, por sor Isabel Guerra

Como un gran bosque lleno de árboles, los seres humanos buscamos la luz. Cada uno lo hace a su particular manera; unos no saben que lo hacen, otros prueban y prueban sin conseguir nada. Y otros, como la artista que te presento hoy, son conscientes de que toda búsqueda es infructuosa si uno no sabe reconocer que la verdadera luz la proyectamos nosotros. Se trata de sor Isabel Guerra, conocida en el panorama artístico como “la pintora de la luz”.

'Abierta a tus misterios'. Óleo sobre lienzo. ©Isabel Guerra. Fuente: Pinterest. Isabel Guerra, la monja que retrata los secretos de la luz
‘Abierta a tus misterios’. Óleo sobre lienzo. ©Isabel Guerra. Fuente: Pinterest

No igual, pero lo mismo

Nacida en 1947 en Madrid, en el seno de una familia acaudalada y culta, descubrió su interés por el arte en la preadolescencia y comenzó a internarse en la pintura. A los quince años expuso por primera vez y se tomó muy en serio su nueva pasión, pues pasó años estudiando a los maestros clásicos, sumergida entre libros de arte y visitando exposiciones en galerías y museos.

Su amor por el arte y su amor por Dios se complementaron siempre, por lo que a los 23 ingresó en el Monasterio de Santa Lucía de Zaragoza, bajo la Orden del Císter. A partir de ese momento se entregó a sus labores como monja, pero no dejó de lado el dibujo ni la pintura. Mediante sus obras, a lo largo de los años, se aseguró y sigue asegurándose de esparcir la Palabra y su visión amorosa de la vida, siempre bajo la perspectiva de su realidad como religiosa.

'Dama de la pobreza'. Dibujo a lápiz (1986). ©Isabel Guerra. Fuente: Pinterest. Isabel Guerra, la monja que retrata los secretos de la luz
‘Dama de la pobreza’. Dibujo a lápiz (1986). ©Isabel Guerra. Fuente: Pinterest

La pintora de la luz

Sus dibujos (generalmente a lápiz) y pinturas (al óleo) suelen centrarse en mujeres y niños, a los que ha ido retratando en diferentes décadas captando la esencia de lo que son y el poder de su presencia humana, que siempre parece abrigada por el manto de la “luz”, una capa de algo que a veces se ve en el propio cuadro y a veces no, pero que siempre está ahí iluminando sus obras.

Desde el inicio demostró un estilo elegante, casi reflexivo, con un fuerte sentido de la estética y la armonía. Cuando empezó sus retratos, paisajes y escenas de género se decantaban por un estilo cercano al impresionismo, con pinceladas rápidas, distinguibles, así como riqueza de texturas y colores (ver El baño). Pero con el pasar de los años fue desarrollando su propia técnica hiperrealista, que ha masterizado y convertido en su verdadero sello de identidad. Su uso del color y los volúmenes pone en tela de juicio cualquier creencia que uno pueda tener sobre las limitaciones del óleo o el grafito, como tantos otros autores nos han hecho ver también.

Cabe destacar que la luz física está muy presente en sus trabajos, tanto que la hizo merecer el título que mencionamos en la introducción. La pintora de la luz cita en sus títulos pasajes de las Sagradas Escrituras, en base a las que se inspira, a su vez, para pintar cada cuadro:

'En verdes praderas me haces recostar'. Óleo sobre lienzo (1987). ©Isabel Guerra. Fuente: Pinterest. Isabel Guerra, la monja que retrata los secretos de la luz
‘En verdes praderas me haces recostar’. Óleo sobre lienzo (1987). ©Isabel Guerra. Fuente: Pinterest

Volver a ser un niño

De vez en cuando, como verás en el siguiente óleo, sor Isabel pinta también paisajes, pero la figura del humano está siempre presente. Casi como un recordatorio de lo que busca transmitir, o como un punto de conexión entre el espectador y la pintura. A través de sus escenarios y sus títulos, por un rato nos deja ver el mundo desde un par de ojos inocentes, casi como los de un niño que se ilusiona con todo, siendo un momento en el que, si uno está dispuesto, puede admirar de verdad cada pequeña cosa que le rodea. Eso a lo que tan poco acostumbrados estamos.

Su obra (prácticamente interminable) es muy cotizada, especialmente en España, donde ha sido expuesta en decenas de museos y galerías, así como en catedrales y templos. Y como añadido, comentar que además de pintora sor Guerra es también fotógrafa y escritora. Si te interesa puedes seguir explorando su obra en su página web oficial, donde explica brevemente lo que hace y presenta diferentes secciones para cada uno de sus proyectos.

'El baño'. Óleo sobre lienzo (1967). ©Isabel Guerra. Fuente: Pinterest. Isabel Guerra, la monja que retrata los secretos de la luz
‘El baño’. Óleo sobre lienzo (1967). ©Isabel Guerra. Fuente: Pinterest

Las creencias y convicciones personales poco tienen que ver aquí, donde solo un corazón abierto puede permitirnos disfrutar del amor que esta hermana madrileña recoge en sus pinturas. Como si la luz fuera agua entre sus manos, la esparce sobre el lienzo para revelar todo lo bonito de este mundo.

Si te ha gustado conocer a sor Isabel Guerra, ¿por qué no compartes este artículo en tus redes sociales, le regalas tu “like” y/o nos dejas un comentario contándonos qué opinas de su obra? Sabes que toda aportación es bienvenida, nos encanta saber que estás ahí 🙂

¡Nos leemos en el siguiente post!

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