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Gwen John, la joya desdeñada del post-impresionismo

17 marzo, 2019

Gwen John, el rostro melancólico de los hermanos John

Para Gwen John las cosas nunca fueron tan bien como para su hermano Augustus. Pese a todo, hoy en día es finalmente considerada como lo que es: una de las joyas más brillantes del postimpresionismo británico.

Si quieres saber más de ella, de su arte y del legado que dejó, ¡sigue leyendo!

'Chloe Boughton Leigh'. (1904-1908). Gwen John. Fuente: Tate. Gwen John, la joya desdeñada del post-impresionismo
‘Chloe Boughton Leigh’. (1904-1908). Gwen John. Fuente: Tate

El alma del artista

Gwendolen John nació en 1876 en Haverfordwest, Gales, y con ocho años se mudó a Tenby, una ciudad costera. La pequeña comenzó entonces a pintar lo que encontraba en la playa, objetos como maderos, conchas y piedras, y continuó estudiando por su cuenta hasta que se le permitió asistir a la Escuela de Arte Slade de Londres. Por aquel entonces, la Slade era la única escuela de arte que permitía el ingreso de mujeres.

Se mantuvo firme en sus estudios hasta que decidió mudarse a París con 27 años. Allí se mantuvo por el resto de su vida, pintando mujeres anónimas con su especial delicadeza.

Quizá podamos preguntarnos por qué John solo pintaba mujeres. La respuesta esté, posiblemente, en que las mujeres eran una de las cosas que más la fascinaban. Aparte de sexual y románticamente, la hermana de Augustus John sentía una predilección por la figura femenina, por su vulnerabilidad, por su fuerza y estoica resignación, y todo lo transmitía en sus pinturas. Hasta tal punto se sumergía en su trabajo que muchas veces no pintaba a la modelo en particular, sino que se limitaba a copiar la posición, y en el rostro plasmaba sus propios rasgos haciéndose a sí misma la protagonista del cuadro.

“Siento la absorción de su personalidad mientras estoy sentada”, llegó a asegurar una de sus modelos, hablando de la pintora.

'Autorretrato'. (1902). Gwen John. Fuente: Tate. Gwen John, la joya desdeñada del post-impresionismo
‘Autorretrato’. (1902). Gwen John. Fuente: Tate

Como blanco y negro

Su hermano fue siempre más reconocido, pero él mismo admitió en diversas ocasiones que, de los dos, Gwen era la más talentosa y experimentada. Afortunadamente tras su muerte la obra de Gwen John comenzó a tratarse con el respeto y la admiración merecidos, y hoy en día es considerada una de las mejores pintoras del post-impresionismo.

Mientras que Augustus amaba las tonalidades vívidas y la explosión del color como arma para transmitir emoción, Gwen lo hacía a través de la melancolía de los tonos apagados, los trazos pequeños y rápidos propios del impresionismo y los cambios sutiles de color. En un mismo cuatro podían haber diez tonos distintos de gris, crema o azul, y juntos conformar la pieza entera.

Pese a todo, en otros óleos como el que verás a continuación la ambientación era mucho menos tétrica. John era amante de los contrastes, por lo que en la mayoría de sus cuadros es probable que veas entornos oscuros con toques de color, o viceversa. En Girl reading at the window, por ejemplo, el fondo claro y limpio de la habitación de lectura choca con el vestido de la modelo, que casi parece estar pasando por un proceso de luto:

'Girl reading at the window'. (1911). Gwen John. Fuente: Tate. Gwen John, la joya desdeñada del post-impresionismo
‘Girl reading at the window’. (1911). Gwen John. Fuente: Tate

Nunca suficiente

Gwen expuso en numerosas ocasiones, a veces de forma individual, a veces en compañía de su hermano en proyectos colaborativos, y tuvo relación con altas personalidades del mundo del arte. Fue musa y amante de Rodin (como Camille Claudel), y contó con múltiples aventuras románticas a lo largo de su vida que impulsaron y nutrieron su trabajo de formas muy diversas. Siempre prefirió la soledad, pero aprovechaba cada oportunidad que se le presentaba para dar a conocer su arte. Como ocurrió en 1911, seis años antes de su muerte, cuando el coleccionista de arte John Quinn decidió promocionar los cuatros de la pintora tras quedar prendado de su estilo único. Pese a todo, pareció no ser suficiente para impresionar por completo al público y la crítica.

John se plasmaba a sí misma en cada una de las mujeres que retrataba, estuvieran o no sus rasgos en el cuadro. A diferencia del arte de su hermano, sus obras transmiten algo intangible pero fuerte como la tristeza. Miradas fijas en un punto lejano, hombros hundidos y labios que nunca ríen; siluetas lánguidas, largas y delgadas, y soledad. Quizá sabía que, por mucho que se esforzara, su pasión tardaría en ser reconocida.

'Girl with bare shoulders'. (1909). Gwen John. Fuente: Pinterest. Gwen John, la joya desdeñada del post-impresionismo
‘Girl with bare shoulders’. (1909). Gwen John. Fuente: Pinterest

Aquí termina, pues, nuestra breve incursión. Ha sido breve, así que si quieres conocer más sobre Gwen John y ver otras muchas de sus obras, visita la página que WikiArt le ha dedicado justo aquí.

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¡Nos leemos muy pronto en el siguiente post! 🙂

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