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Giacomo Balla y la cúspide del futurismo italiano

2 octubre, 2018

Cómo el arte de Giacomo Balla se convirtió en una nueva concepción del mundo

El futurismo, ese movimiento que tanto maravilló y desconcertó en sus orígenes (y que tanto nos sigue desconcertando ahora), fue creado y popularizado por unos pocos valientes que decidieron salirse de los moldes del arte convencional. Entre ellos Giacomo Balla (1871-1958), uno de los mayores representantes del futurismo italiano. El mundo se rindió ante él y sus ideas, y hoy vengo a mostrarte qué le hacía, junto al resto de futuristas de la época, tan especial.

¡Empezamos!

'Luna Park, París', óleo sobre lienzo. (1900). Giacomo Balla. Fuente: Pinterest. Giacomo Balla y la cúspide del futurismo italiano
‘Luna Park, París’, óleo sobre lienzo. (1900). Giacomo Balla. Fuente: Pinterest

Desde el principio

Nacido en Turín, Italia, su formación artística fue principalmente autodidacta, con influencias académicas posteriores que le ayudarona afianzar su estilo y técnica. Tocó los campos de la escultura y sobre todo de la pintura, al inicio figurativa pero que más adelante terminaría por convertirse en algo abstracto y subjetivo.

En su juventud se trasladó a Roma, y allí realizaba retratos con los que se granjearía una buena fama que le acompañaría en el tiempo. Allí pasó cinco años, y nada más comenzar el siglo XX viajó a la capital francesa por trabajo y allí quedó completamente embelesado por el ambiente, de tal forma que decidió estudiar a los grandes neoimpresionistas parisinos como el puntillista Paul Signac, de quienes tomó influencias e inspiración tanto inmediata como futura. En ‘Niña corriendo en un balcón’ (1912) puede apreciarse perfectamente lo que el puntillismo y su viaje a París supuso para Balla, pese a que, estrictamente hablando, el óleo pertenece a la época más futurista del pintor:

'Niña corriendo en un balcón', óleo sobre lienzo. (1912). Giacomo Balla. Fuente: Pinterest. Giacomo Balla y la cúspide del futurismo italiano
‘Niña corriendo en un balcón’, óleo sobre lienzo. (1912). Giacomo Balla. Fuente: Pinterest

Todo distinto, la misma esencia

Si por algo se caracteriza la obra de Giacomo Balla es por su fluidez y flexibilidad al cambio, con grandes épocas muy diferenciadas entre sí en las que se dejaba llevar por sus gustos y descubrimientos del momento. Por consiguiente, su amistad con el poeta italiano Filippo Tomasso Marinetti, a quien conoció a su vuelta a Roma, supuso un acercamiento al que se convertiría en su estilo predilecto: el futurismo, una corriente completamente innovadora nacida en la propia Italia con una trayectoria paralela a la del cubismo francés.

Lo “usual”, “tradicional”, “comprensible” y “homogéneo” quedaba atrás para el futurismo, que buscaba plasmar la esencia del dinamismo, el movimiento y la autenticidad a través de formas geométricas, trazos amplios y ágiles y gran riqueza de colores, con contrastes y brillantez. Tanto evolucionó su obra desde que descubrió el futurismo, que lentamente esta comenzó a mutar a la abstracción más absoluta, en la que terminó encajando no solo su pintura, sino también su escultura y diseño de mobiliario (ámbito en el que también metía mano, como buen artista multidisciplinar).

'SpazzoIridente', óleo sobre lienzo. (1918). Giacomo Balla. Fuente: Pinterest. Giacomo Balla y la cúspide del futurismo italiano
‘SpazzoIridente’, óleo sobre lienzo. (1918). Giacomo Balla. Fuente: Pinterest

¿Un mundo futurista?

En 1915, Balla firmó junto al pintor, escultor y escritor italiano Fortunato Depero lo que llamaron “Reconstrucción futurista del universo”, un manifiesto que aplicaba el futurismo no solo al plano artístico, sino a todos los ámbitos cotidianos, para los que se tomaba como referencia la maquinaria moderna y sus características principales, que tanto maravillaban en la época.

Continuó con el futurismo a lo largo de muchos más años, explotando las líneas fuertes, el dinamismo, la masculinidad, el poder y la provocación expresados mediante colores y formas cada vez más características. Siguió trabajando como diseñador de mobiliario, escultor y escenógrafo para ballets y obras de teatro, hasta que finalmente, en 1930 abandonó el fmovimiento debido a su declive. El arte comenzaba a decantarse por estilos diferentes, y el futurismo estaba dejando de tener un lugar tan representativo como antes, en sus años de esplendor y novedad.

De vuelta a los orígenes

Por lo tanto Balla decidió dirigir su arte hacia el estilo figurativo del que ya venía, pero a diferencia del de sus orígenes, este contó con un tinte mucho más fascista que se transformaría en el sello distintivo de su trabajo hasta el fin de sus días, un 1 de marzo de 1958 en Roma.

Entre otras muchas cosas, y como su propio manifiesto reza, la obra de Giacomo Balla (en especial la futurista) busca dar protagonismo al patriotismo extremo, al “encanto” de la guerra, al movimiento militar y al menosprecio y desconsideración hacia la figura femenina y todos sus atributos, exceptuando la belleza. Con todos estos puntos sobre la mesa, podemos imaginar la clase de vida y camino que inspiraba, la mentalidad y el espíritu del movimiento.

'Autostato d'animo', óleo sobre lienzo. (1920). Giacomo Balla. Fuente: Pinterest. Giacomo Balla y la cúspide del futurismo italiano
‘Autostato d’animo’, óleo sobre lienzo. (1920). Giacomo Balla. Fuente: Pinterest

¿Qué te parece la obra de Giacomo Balla? ¿Te interesa el futurismo, o prefieres sus obras figurativas iniciales, con siluetas reconocibles y cierto toque de romanticismo?

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¡Nos leemos en el siguiente post!

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