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Cosas que no sabes (o sí) del arte barroco

19 octubre, 2017

El periodo barroco fue una época algo especialita en cuanto a costumbre y técnica, que abarcó aproximadamente desde el 1580 hasta el 1750. Abrazó todas las artes: desde la pintura, la literatura y la escultura a la música, la danza y la jardinería, y se situó en una etapa histórica en la que la Iglesia Católica de Europa tuvo que ponerse las pilas frente a la revolución cultural y religiosa, marcando su territorio una vez más.

Quizá lo hayas visto: los rostros de “¡cáspita!”, “¡maldición!” o “¡me maravilla este columpio que apenas soporta el peso de mi alegre miriñaque!” eran uno de los recursos preferidos de los pintores barrocos. (La muchachita en rosa pintada por Fragonard en Los felices azares del columpio fue la primera Heidi de la que tenemos constancia).

'Los felices azares del columpio' (1767-68) por Jean-Honoré Fragonard. Óleo sobre lienzo. Arte barroco
‘Los felices azares del columpio’ (1767-68) por Jean-Honoré Fragonard. Óleo sobre lienzo. Arte barroco

Los escultores y arquitectos trataban la piedra como plastilina, haciendo virguerías con ella, y estaban obsesionados con otorgarle un efecto móvil y fluido. Y para los músicos, cuanto más sube-y-baja tuviera la pieza que compusieran, muchísimo mejor.

Sí: dramatismo y opulencia fueron siempre su mayor baza, y hacían las delicias del público. Eso todos lo sabemos… pero quizá hoy alguna de estas cosas te sorprenda:

5 curiosidades que no sabes (o igual sí) sobre el arte barroco

1-Depuración de almas

La época inmediatamente anterior al Barroco fue el Renacimiento. Durante esta etapa, las temáticas “escandalosas” e “impías” (sobre todo en la pintura) eran constantes, y fue también el periodo del Protestantismo o Reforma protestante eclesiástica.

Para oponerse a esa corriente demoníaca la Iglesia creó la llamada Contrarreforma, impulsó la profusa creación de templos, y recordó a los pintores que ganarse o no el fuego eterno dependía de lo que plasmaran en el lienzo. ¿Desnudos? Pocos, más bien ninguno. ¿Escenas paganas? Denegado. Pinta vírgenes, flores y críos que también están muy bien.

El clero buscaba recuperar el control de las cosas “reactivando” la devoción más absoluta en las cabezas de los fieles, y en cierto modo consiguieron devolverlos al redil. Pero lejos estaban de imaginar que esa normativa tradicionalista daría lugar al estilo pomposo y excesivo de lo que hoy llamamos “barroco”.

Murillo, 'Inmaculada Concepción de los Venerables' (1678), óleo sobre lienzo. Arte barroco
Murillo, ‘Inmaculada Concepción de los Venerables’ (1678), óleo sobre lienzo.

2- Exigencias de la corte

La forma de vestir también resultó una influencia especial en la época, y con tanta fuerza que su origen francés sigue siendo un referente de la moda hoy en día, y su estilo desmesurado una seña de identidad de numerosos diseñadores actuales.

El comportamiento iba estrechamente ligado a la ropa que llevaras, y por tanto, a tu estatus social. O quizá podríamos decir que era al revés: tu estatus, como siempre ha sido y será, definía tu forma de ser y vestimentas. Pero en el Barroco lo llevaron un pasito más allá: para las altas esferas la frialdad en el comportamiento era esencial; debía notarse que eras sobrio y te sabías distinguido. Las mangas abombadas de las camisas masculinas hacían el trabajo, y mientras tanto ellos alzaban el bigote dignamente. Vestían prendas teatrales, cargadas de brocados, exuberante joyería y pantalones abombados con un tinte dramático. Eso lo sabemos.

Pero si me centro solo en las mujeres… oh, las mujeres. Dejando de lado las fiestas, el lujo, los banquetes y la cola de pretendientes, las féminas de la época vivían en constante desasosiego. Sus tocados imposibles les destrozaban el cuello, y no podían repetir vestido ni en una sola ocasión. Una fatalidad. Pero la etiqueta de la época lo dejaba claro: si repetían atuendo por la razón que fuese debían modificarlo de algún modo, cualquiera, daba igual; el caso era no poder decir que cargaban el mismo vestido que llevaban en la velada de “Rofufú-du-Foie” dos semanas atrás.

Y todos habéis visto sus faldas, estoy segura: ahí abajo escondían armazones llamados ‘miriñaques’, que con el descontrol crecieron y crecieron hasta alcanzar varios metros de amplitud. En origen fueron diseñados para esconder la tripa del embarazo (en España se llamaban guardainfantes), pero terminaron destacándose como símbolo de estilo. Y sí, eran lo último, lo más de lo más… pero dos mujeres no podían pasar por la misma puerta a la vez, o bailar sin golpearse, o tomar asiento la una junto a la otra en un carruaje. Con dificultades podía subir una sola al coche; imagínate dos.

Carle Vernet. Ilustración de una pareja francesa vestida con los atuendos típicos de 1778. Tinta y grafito. (Obra de 1793). Arte barroco
Carle Vernet. Ilustración de una pareja francesa vestida con los atuendos típicos de 1778. Tinta y grafito. (Obra de 1793).

3- ‘Un boleto para Mozart’

La ópera, tal y como la entendemos hoy en día, nació en la Italia del Barroco, siendo Dafne de Jacopo Peri su primer exponente.

Aunque inicialmente estaba reservada a las cortes (como todo lo bueno), las obras operísticas terminaron llegando al pueblo, cuando arededor de 1637 se consideró la idea de crear una temporada de óperas para los ciudadanos que se sostendría a base de la venta de boletos. Los conciertos tenían mucho éxito, pero había un detallito que hizo pensar a algunos: las primeras obras presentadas gozaban de una dosis humorística bastante potente, que unida a giros dramáticos inesperados en la trama llegaron a traumatizar el paladar musical de los más selectos.

Entonces, ¡otra reforma! Esta vez musical. Pietro Metastasio y sus libretos de poesía hicieron un gran papel a la hora de asentar la ópera seria, algo un poco más decente de acuerdo a las expectativas de la época, y que acabó convirtiéndose en el género dominante. Por tanto, las risas se independizaron y fueron a hacer vida por su cuenta, dando lugar a la llamada opera buffa, de temas más relajados y populares.

Grabado barroco de comediantes operísticos, datado en el s.XVIII. Arte barroco. Pintura barroca
Grabado barroco de comediantes operísticos, datado en el s.XVIII

4-“Todos sueñan lo que son…”

“…aunque ninguno lo entiende”. Parecía que Calderón de la Barca decidió recopilar en la inacabable La vida es sueño todas las características de la literatura de la época: una especie de horror-adoración por la muerte, la desdicha y la tragedia; reflexión existencial y un vocabulario amplio, muy amplio, casi a la par con las faldas de las damas.

El lenguaje artificioso y plagado de metáforas y referencias a la mística antigua eran un continuo, demostrando el clarísimo empeño de los autores por hacer pensar al lector en cuestión, que terminaba convirtiéndose en algo así como un mártir de la letra. Los topicazos heredados del Renacimiento obtuvieron su pico de popularidad aquí, cuando la melancolía, la aflicción, el llorar por las esquinas y el ver pasar la vida eran deporte olímpico. Aunque también tenían sus momentos para partirse el pecho entre colegas (o al menos para intentarlo):

¿Sabías que, según dicen, Quevedo se plantó frente a la reina Isabel de Francia, la de la Casa de Borbón, “La Deseada”, reina consorte de España, Sicilia, Nápoles y Cerdeña, duquesa consorte de Milán, condesa consorte de Borgoña y soberana consorte de Portugal y los Países Bajos… y se rió de su cojera?

Debido a una apuesta con sus amigos, el poeta decidió que lo mejor sería presentarle dos flores a la reina durante una importante recepción en palacio, y decirle: “Entre un clavel y una rosa, su majestad escoja“, y tal que así considerarse triunfante. Una treta de valentía cuestionable; pero era el divertimento de los graciosillos de la época.

Autor anónimo. 'Isabel de Borbón, reina de España' (año 1620 aprox.) Óleo sobre lienzo. Arte barroco. Pintura barroca
Autor anónimo. ‘Isabel de Borbón, reina de España’ (año 1620 aprox.) Óleo sobre lienzo.

5- Paisajismo barroco: ¿quién dijo miedo?

Curiosamente, la jardinería barroca fue una especial mezcla entre lo cuadradito y geométrico, y los incesantes artificios que incluían en todas partes. El ‘jardín francés’ gustaba especialmente, y como es obvio era el motivo principal de los diseños en los Jardines de Versalles. El césped verde y bien cuidado, los parterres de flores de todas clases, y las fuentes circulares coronadas de angelitos haciendo sus necesidades era lo mínimo que se podía pedir.

Antigua ilustración del Palacio Het Loo, Apeldoorn, (construido aprox. entre 1685 y 1689). Arte barroco. Pintura barroca
Antigua ilustración del Palacio Het Loo, Apeldoorn, (construido aprox. entre 1685 y 1689).

Ahora: si querías lo más chic, demostrar tu creatividad, tu alegría de vivir, tu dinero y lo bien que aprovechabas el espacio… entonces debías esforzarte un poco más. Pero tranquilo, que opciones no te faltaban: tenías invernaderos de naranjos, setos moldeados a orden y placer, estatuas, arcadas de piedra, laberintos, estanques, canales, islas artificiales, simas y galerías construidas a mano, exhibiciones de fieras de los cinco continentes… ¿quieres algo? ¿Tienes suficiente dinero para pagarlo? En la época, determinados aristócratas podían permitirse casas de fieras o ménageries, y como resulta lógico sus manutenciones y emplazamientos no eran algo que les preocupara. De leones a avestruces pasando por puercoespines; ¡qué más daba! El caso era no aburrirse. ¿Y quién no sueña con tener dos rinocerontes apareándose en su jardín?

En fin, tras este repaso intenso (aunque rapidito) por algunas peculiaridades de la época barroca, dime: ¿te ha gustado lo que has leído? Si es que sí, agradecería mucho que lo compartieras en tus redes sociales, que le dieras un “like”, y/o que me contaras qué opinas de esta época y sus llamativas costumbres.

¡Nos leemos en el próximo artículo! ♥

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