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El fenómeno Lo-Fi

9 octubre, 2017

Vuelta a los 80

Como lees: resumido todo lo brevemente que me es posible, este bombazo que está siendo el género lo-fi, o lo-fi beats (ritmos lo-fi) podría definirse en eso, una “vuelta a los 80”. Vuelta a esos sonidos crujientes y desnivelados, poco elegantes (si los comparamos con la altísima fidelidad de los equipos actuales) de la vieja escuela.

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Chicos creando música

El 2016 fue un año especialmente boyante para este concepto musical; tanto, que casi creeríamos que es nuevo. Pero no. Como dije más arriba, el lo-fi trata de regresar a esos días donde los músicos más amateur, con pocos recursos, tenían que apañárselas con lo que fuera para grabar sus temas. La nostalgia del casette, los grabadores portátiles y los ritmos caseros están en el aire, señores… y el lo-fi es, ahora, su máximo representante.

Para empezar, podríamos definir la palabra. Mejor dicho, la unión de palabras. Lo-fi es la fusión de dos términos anglosajones, “low fidelity”, que se usan en contraposición a hi-fi, o “high fidelity”, y designan una calidad sonora objetivamente inferior a esta última.

Los equipos de baja calidad disminuyen también el costo de la producción, ahorrándole al artista que lo desee las molestias de grabar en un estudio profesional, y otorgándole a la vez un aire más “natural” a sus canciones.

Los verdaderos inicios

Aunque ya comento arriba que el “concepto lo-fi” surgió, como tal, en los años 80, lo cierto es que hay registros de piezas musicales grabadas en sistemas de muy, muy baja calidad desde inicios del siglo XX. Se considera que el primero que lo hizo fue Lionel Mapleson, quien grabó entre 1900 y 1904, en un cilindro fonográfico, obras en directo de la Metropolitan Opera House. ¡Hace más de cien años! Desde luego, la melancolía ataca un poco cuando uno se pone a pensar en lo mágico que resultaría eso entonces…

Pero quien llevó la música lo-fi a la popularidad de la que goza hoy en día, fue Bob Dylan. Su álbum The Basement Tapes, creado a finales de los 60 y publicado a mediados de los 70, era el resumen de una época en la que trató de evadirse de sus problemas personales. Nunca consideró al disco como un candidato para ser mostrado al público (debido a su baja calidad de sonido), pero terminó por ser así. Y aunque, finalmente, las canciones fueron refinadas y producidas para resultar algo más “aceptables” antes de lanzarse al mercado, los orígenes de The Basement Tapes son claramente lo-fi.

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Bob Dylan and The Band- The basement tapes COMPLETE

Desde entonces, decenas y decenas de autores se han atrevido con este curioso estilo de música. Mucho más económico, no cabe duda, pero que va más allá de los bolsillos del artista. Quizá, el creciente éxito del lo-fi no es más que el reflejo de que el público empieza a cansarse de las piezas sobreproducidas, de las voces hiperperfeccionadas, del autotune y los carísimos equipos de grabación que terminan construyendo un muro entre el que escucha y el que crea.

Exponentes modernos, “radios lo-fi”, y el honor de viajar en el tiempo

Entre los artistas más destacados del panorama lo-fi se encuentran Daniel Johnston, Pavement, The Babies o Bob log III, quienes han servido de principales representantes del género. Sin ir más lejos, Bob log III llegó a rechazar ofertas para trabajar con equipos de grabación más sofisticados, ya que de aceptar, la finalidad de su trabajo se perdería. El espíritu old school, el deseo de hacer algo por uno mismo y lograr la máxima crudeza en el resultado, son algunos de los factores que más peso han tenido a la hora de dar a conocer el género en toda su plenitud.

Hoy en día existen numerosas opciones para disfrutar de este género en todas sus variantes: con vocales o sin vocales, más o menos animadas, adecuadas para estudiar, tomarte un café sentado en el porche o pasarte horas jugando frente al ordenador. También tienes maravillosas radios lo-fi como esta, que retransmiten las veinticuatro horas del día, siete días a la semana, para cuando desees tomarte un descansillo…

Tanto los artistas como los propios oyentes deseamos ser valientes, probando suerte con los sonidos verdaderos de lo que se produce. Lo orgánico, lo transparente, está cada día más de moda, y es casi filosófico cómo, tras tantos e increíbles avances en el mundo del sonido, hemos terminado por volver a los inicios. El hogar, el lugar de donde todo surge, ya sea en la música o en cualquier otro arte, siempre tendrá un encanto especial que no se sabe explicar.

Pero debo advertirte: el lo-fi es algo que o amas, u odias. Si eres de los primeros puede resultarte un ritmo pegadizo, algo etéreo y relajante, a veces burbujeante y único. Lleva esa clase de compás que usas para concentrarte en lo que haces, o para desconectar mientras viajas en coche, tren o autobús. Carga consigo la nostalgia intrínseca de algo que nació hace mucho tiempo, y puede hacerte sentir como el prota de un vídeo musical, o como un personaje en un juego de 8 bits.

Personalmente te animaría a que, si no conoces este género todavía, le eches un vistazo. Tiene verdaderos apasionados y verdaderos detractores, como todo; pero si me preguntaras, te diría que todos tenemos algún momento lo-fi de vez en cuando. Y, en determinadas ocasiones, un ritmo anticuado y crepitante no viene nada mal…

¿Estabas familiarizado con este género? De ser así ¿eres un gran fan, lo escuchas de vez en cuando, o no es tu rollo para nada?

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