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Lucy Gayheart, por Willa Cather. Cómo derretir un corazón

30 octubre, 2018

Música y amor en páramos helados: los ejes de Lucy Gayheart

“La gente de Haverford sigue hablando de Lucy Gayheart. A decir verdad, tampoco es que se hable mucho de ella, porque la vida sigue y nosotros vivimos en el presente. Pero, cuando alguien la nombra, lo hace con un brillo dulce en el rostro o en la voz, con una mirada confidencial que dice: <<Sí, ¿tú también lo recuerdas?>>”

Con estas palabras comienza Lucy Gayheart, novela de Willa Cather publicada en 1935. A partir de ahora hablaré sobre la edición con la que yo me hice, una de Alba Clásica cuya portada tienes un poco más abajo. Cuenta con 221 páginas, y en su diseño de cubierta nos muestra un detalle del óleo de Manet “Madame Manet en el piano”, pintado en 1868.

La obra original fue publicada en 1935, como ya he dicho, fue la decimoprimera novela de Cather y está dividida en tres “libros”, pequeñas fragmentaciones que van haciéndose cada vez más breves. Te resumiré la primera de ellas a continuación, y de las dos restantes tocaré detalles superficiales para evitar cualquier tipo de spoiler. Así que ya sabes: este artículo está libre de ellos, puedes leerlo hasta el final con total tranquilidad 😉

¡Empezamos!

Portada de 'Lucy Gayheart', por Willa Cather. ©Alba Clásica. Fuente: La cueva de los libros. Lucy Gayheart, por Willa Cather. Cómo derretir un corazón
Portada de ‘Lucy Gayheart’, por Willa Cather. ©Alba Clásica. Fuente: La cueva de los libros

“Como un pájaro que vuelve a casa”

Así define Willa Cather (así definían los habitantes del pequeño pueblo de Nebraska, Haverford) a Lucy Gayheart. Una muchacha delgada y enérgica que entrega su cuerpo a las inclemencias meteorológicas, como si llevara toda una vida esperándolas. Peculiar y algo masculina, aunque hermosa y grácil, es aficionada al patinaje sobre hielo y amante indiscutible del piano, que está estudiando en una academia privada de Chicago.

La historia inicia en el invierno de 1901 en Haverford, su pueblo natal, donde todos la admiran y tienen en alta estima. Es hija del relojero del pueblo, un hombre algo descuidado, pero amoroso y excelente en su trabajo, y hermana menor de “Pauline, la sensata”, quien la crió desde la muerte de la madre de ambas y se encargó, principalmente, de sustentar a la familia. Además es el principal objeto de deseo de Harry Gordon, un muchacho algo mayor que ella que, pese a saber que debería buscar fortuna mediante un buen matrimonio, siempre ha sido el mayor pretendiente de la empobrecida Lucy, a la que ama y admira profundamente.

Al terminar las vacaciones de Navidad Lucy debe volver a Chicago, y tras esa vuelta comienza su verdadera aventura.

Tras asistir a uno de los conciertos del barítono Clement Sebastian, un famosísimo cantante de mediana edad que está de gira en la ciudad, queda completamente embelesada por su sentimiento y entrega. Días más tarde le llegan noticias de que el propio Sebastian está realizando audiciones en busca de un nuevo pianista que le sirva de acompañante, puesto que el músico que le ha asistido durante años, colega y amigo, James Mockford, está convaleciente y tardará en recuperarse. Tras diversas dudas, Lucy se presenta a la audición y es escogida. Los ensayos intensivos le arrancan toda la energía, pero esta vuelve lentamente a medida que se va acoplando al ritmo del barítono, y sus personalidades encajan y se solapan.

'Lady Skating on Ice', por Ludovico Marchetti. Óleo sobre lienzo (1882). ©The Government Art Collection. Fuente: ArtUK.org. Lucy Gayheart, por Willa Cather. Cómo derretir un corazón
‘Lady Skating on Ice’, por Ludovico Marchetti. Óleo sobre lienzo (1882). ©The Government Art Collection. Fuente: ArtUK.org

En esa tesitura los sentimientos de Lucy por Sebastian crecen exponencialmente, hasta darse cuenta de que ha caído en el hechizo de su canción y se encuentra perdidamente enamorada de él. Pero ya sabemos que en este tipo de novelas 1) nada es lo que parece, y 2) podemos esperar lo inesperado. Así que ¿corresponderá Sebastian los sentimientos de su joven acompañante, o los dejará pasar y convencerá a Lucy de que no son adecuados el uno para el otro?

Desarrollo de personajes

A partir de aquí, poco más puedo leer sin caer en un rotundo spoiler que te desharía la historia por completo. Así que pasaré directamente a mi opinión personal sobre la obra, que espero te sirva de empuje para decidir leerla (o no).

Tal y como me sucedió con Agnes Grey, creo que es un libro bien estructurado y en el que se forma rápidamente la empatía entre el lector y la protagonista. El resto de personajes se me hicieron más bien pasables (no prescindibles, eso sería poco prudente): Pauline, Jacob (el padre de Lucy), Paul y Minna Auerbach (su profesor de piano y la esposa de este), etcétera. No había demasiados, aunque como secundarios cumplían su función al sostener la historia y darle algo más de vida en los momentos en los que era necesario. Pero opino que algunos podrían haber sido desarrollados de mejor forma, sobre todo Clement Sebastian, el objeto de amor de Lucy, a quien se le pilla menos el tono que al propio Harry Gordon. Este último suele ser algo desagradable, ya que pese a dejar bien claro que es un muchacho atento, atractivo y agradable, la autora se encarga de que también se sepa lo orgulloso, inseguro y calculador que es.

Como digo, incluso pese a eso llegué (personalmente) a tomarle más aprecio a Gordon, y eso que el pasar de las páginas no le hace ningún favor como personaje.

Clement Sebastian se quedó en un muñeco de papel, directamente: plano y sobrio, aunque con ciertos matices que todo personaje tiene de forma natural. Se saben cosas de su vida pero no parece reaccionar mucho a ninguna de ellas. Únicamente una vez sentí algo por este personaje, y es en uno de sus monólogos internos acerca de Lucy, donde puede verse lo mucho que aprecia a la muchacha y el enorme giro que ha supuesto en su vida. Ahí parece un poco más humano, pero su recorrido en la historia me dejó más bien fría.

Otra diferencia importante

Y hablando de monólogos internos (ya siendo este el último punto que comentaré): si alguna diferencia he notado respecto a otras obras de temática similar como Agnes Grey, por ejemplo, es la agilidad de este Lucy Gayheart. La extensión del libro es aproximadamente la misma, pero el estilo de la autora es completamente distinto. Agnes se mueve de acá para allá, fluctuando entre diversas familias y casas, entre páramos muy distintos y conociendo a todo tipo de personajes, pero aun así su lectura se me hizo algo pesada. No desmerezco la obra para nada, es más, la recomiendo, pero una de sus características es el estilo más pausado, que a veces se estanca y te obliga a hacer un esfuerzo por poner atención y seguir leyendo.

Portada original de la primera edición de 'Lucy Gayheart'. Publicado por Alfred A. Knopf (Nueva York, 1935). Fuente: Everything But The House. Lucy Gayheart, por Willa Cather. Cómo derretir un corazón
Portada original de la primera edición de ‘Lucy Gayheart’. Publicado por Alfred A. Knopf (Nueva York, 1935). Fuente: Everything But The House

Por otro lado, Lucy Gayheart se desarrolla en dos espacios muy bien diferenciados: Chicago y Haverford. En Chicago se mueve, principalmente, entre su pequeño piso alquilado sobre una panadería y el estudio de Clement Sebastian, y en Haverford apenas sale de su casa. Pero la expresión de los distintos espacios, de las gentes y el transcurrir de los días y los meses lo pone todo en constante movimiento. Siempre ocurre algo, lo que rodea a Lucy es un reflejo de su inquieto ser interior que sufre, se alegra y evoluciona con el paso del tiempo como lo hacen las estaciones. El hielo es un elemento clave en la obra, pero de vez en cuando se derrite mostrándonos la belleza que esconde bajo la superficie resbaladiza.

Pensándolo mejor, quizá una de las razones que vuelvan a Lucy Gayheart una novela algo más dinámica es el modo en que Willa Cather utiliza los monólogos internos. Los hay, pero no son tan frecuentes y están tratados de una forma en que los estímulos externos y la vida que fluye en todo momento, sin importarle si los personajes están meditando o no, se entrelazan entre sus reflexiones y las nutren.

Bien, hasta aquí por hoy. Mi resumen es que recomiendo la lectura de Lucy Gayheart. Tiene sus fallos, como todas las novelas, pero eso no quita para nada que sea una buena obra con la que distraerse, reflexionar y emocionarse. No voy a darle nota (nunca lo hago), pero si te la has leído o te apetece hacerlo, cuéntame tus conclusiones en redes sociales. Me gustaría saber qué opinas sobre este bonito libro.

¿Y por qué no lo das a conocer aún más compartiendo y dando “like” a este artículo, también en RRSS? Ya sabes que siempre agradezco tu pequeña-gran aportación 😉

¡Nos leemos en el siguiente post!

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