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Tasha Tudor. La mágica ilustración de la artista que vivía en el pasado

8 agosto, 2019

El ensueño victoriano de la ilustradora americana Tasha Tudor

A muchos nos gusta recordar los viejos tiempos, los días sin preocupaciones, las épocas en las que todo parecía más bonito. Paseos, diversiones, mucha más facilidad para apreciar el mundo. Los momentos donde todo fluía suavemente es lo que más nostalgia nos provoca, y siempre nos han dicho que uno “no puede quedarse ahí”. Pero, ¿y si fuera posible? La artista que vengo a presentarte hoy decidió vivir en ese fragmento de tiempo donde todo iba más lento, donde arte y vida cotidiana se mezclaban como uno. Su nombre es Tasha Tudor, y si aún no la conoces te va a encantar hacerlo.

Tasha Tudor en su jardín de Corgi Cottage, Vermont, EEUU. Fuente: TashaTudorAndFamily. Tasha Tudor. La mágica ilustración de la artista que vivía en el pasado
Tasha Tudor en su jardín de Corgi Cottage, Vermont, EEUU. Fuente: TashaTudorAndFamily

Si la melancolía llama

Natasha (Tasha) Tudor nació un 28 de agosto de 1915 en Boston, como la hija de un arquitecto naval llamado William Starling Burgess y una reconocida pintora de retratos, Rosamund Tudor. Aunque lógicamente su apellido era el de su padre, Tasha lo cambió al de su madre cuando ambos se divorciaron teniendo ella 9 años.

Tudor es una de las ilustradoras de cuentos infantiles más reconocidas de los Estados Unidos, y de todo el mundo. No es solo su arte lo que la hizo famosa, sino su forma de vivir que parecía atascada en el tiempo. Tasha existía en un estado de nostalgia perpetua, y eso no tiene por qué ser malo. Dicha nostalgia la llevó a crear su propio modo de vida, su propio universo, del que todas las generaciones que la sucedieron se han sentido orgullosas. Su casita en Marlboro, Vermont (bautizada Corgi Cottage en honor a la raza de perro predilecta de la mujer, los corgi) fue construida por su hijo Seth tomando como inspiración el hogar de unos amigos cercanos de la ilustradora. Él todavía vive con su familia junto a dicha casa, que actualmente sirve de museo y sus terrenos como un magnífico lugar donde organizar visitas guiadas.

Estudio de la cocina de Tasha Tudor, por Tasha Tudor. Acuarela. (1980-2001). Fuente: TashaTudorAndFamily. Tasha Tudor. La mágica ilustración de la artista que vivía en el pasado
Estudio de la cocina de Tasha Tudor, por Tasha Tudor. Acuarela. (1980-2001). Fuente: TashaTudorAndFamily

La vida en un museo

Tasha vivía de forma autosuficiente, como se hacía antiguamente: tejía, cosechaba, practicaba la jardinería, ordeñaba vacas y todo lo necesario para subsistir en su pequeño mundo. Y, mientras tanto, se dedicaba a su principal oficio y mayor pasión: el arte.

La pintura y la ilustración eran un pilar fundamental en su vida. Ilustró cerca de cien libros y creó un ecosistema artístico plagado de corgis y animales parlantes. Ofrecía conferencias y charlas inspiradoras en colegios, museos y bibliotecas, y sus colecciones de antigüedades y enseres de la vida cotidiana resultaban de gran interés hasta el punto de ser exhibidas en muestras públicas. Ya que mencionamos esto, cabe destacar que Tudor recibió numerosos galardones a lo largo de su vida, tanto por su trabajo como por su pintoresco modo de vida, como la Medalla Randolph Caldecott en 1945.

Felicitaciones de San Valentín, de Tasha Tudor. Acuarela sobre papel. Fuente: TashaTudorAndFamily. Tasha Tudor. La mágica ilustración de la artista que vivía en el pasado
Felicitaciones de San Valentín, de Tasha Tudor. Acuarela sobre papel. Fuente: TashaTudorAndFamily

La huella de antaño

Su ilustración se centraba mayormente en minuciosos trabajos de acuarela en los que reflejaba una realidad olvidada, perdida en el tiempo para todos menos para ella. Prados verdes, casitas bajas de opulentos jardines (como el suyo, que cuidaba con esmero), el día a día de las gentes de antaño y el suyo propio, bodegones, animales, escenas de cuentos y leyendas y situaciones cotidianas, tan extrañas para el ciudadano moderno.

Su arte siempre fue el propio de la ilustración infantil, pero a la vez muy personal. Colores pastel, siluetas bien definidas y fondos difuminados. Escenarios vibrantes y entrañables, y un amor que por extraño que parezca se llega a hacer visible entre los trazos y las fibras del papel.

Ilustración de Tasha Tudor para el cuento 'La Princesita' de Frances Hodgson Burnett (Ed. De 1963). Fuente: TashaTudorAndFamily. Tasha Tudor. La mágica ilustración de la artista que vivía en el pasado
Ilustración de Tasha Tudor para el cuento ‘La Princesita’ de Frances Hodgson Burnett (Ed. De 1963). Fuente: TashaTudorAndFamily

Como la gran aficionada que soy a lo vintage y las épocas pasadas, puedo decir que la vida y obra de Tasha Tudor me parece una de las cosas más fascinantes que he visto. Dicen que era todo alma, serenidad y corazón, estaba llena de calma y de alegría por disfrutar cada bocado de la vida, y tal y como lo transmitía antes, lo sigue haciendo ahora aunque ya no esté, a través de su amplísimo legado.

Si quieres saber mucho más sobre ella, visita la web oficial Tasha Tudor and Family, donde los suyos se han encargado de recopilar su biografía, pedacitos de su obra y fragmentos de su vida personal (como enseres de la artista o sus recetas familiares) en un delicioso archivo. Eso sí, está en inglés.

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¡Nos leemos en el siguiente post! ♥

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