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Tarjetas de Navidad antiguas. Rescatando el encanto de felicitar a mano

23 diciembre, 2018

Bonitas escenas y tardes reflexivas, la magia de las tarjetas de Navidad

Puede que te hayas dado cuenta ya, pero vivimos una época que se ha tragado los detalles manuales como la ballena se tragó a Pinocho: de golpe y sin masticar. A muchos, incluyéndome, nos parece cómodo escribir un e-mail de felicitación y enviarlo en masa sin tener que repetirlo cada vez (la Cco es muy útil en estos casos), pero después de hacerlo uno se pone a pensar y se da cuenta de lo mucho que se ha perdido el encanto de los detalles hechos a mano. Como las tarjetas de Navidad, aprovechando que estamos en época.

Con un correo o un whatsapp parecemos conformarnos, y puede que el encanto esté en los deseos que hay tras el mensaje y no en el formato del mensaje en sí, eso es cierto… pero ¿a quién no le hace ilusión recibir una tarjeta navideña de un primo pequeño, un sobrino o un hermano, hecha con toda su dedicación en clase, en casa o en algún taller? Si pensamos en lo enternecedor que se nos hace eso, quizá podamos ponernos en situación para ver que hacer algo a mano de vez en cuando no es un lujo reservado para la infancia.

Algunos ejemplos de bonitas tarjetas de Navidad victorianas. Fuente: Pinterest. Tarjetas de Navidad antiguas. Rescatando el encanto de felicitar a mano
Algunos ejemplos de bonitas tarjetas de Navidad victorianas. Fuente: Pinterest

Para uso particular

Y de esto los victorianos sabían más que nadie. Seguro que has visto más de una vez las típicas postales navideñas victorianas con niños regordetes y felices, ángeles coronados de acebo y Papás Noeles colándose silenciosos por la chimenea; de grandes festines con familias peripuestas reunidas a la mesa a la luz de las velas, trineos atascados en la nieve o duendes atareados descargando regalos. Son algunas de las imágenes más típicas, pero no por eso dejan de ser menos entrañables ni dejan de tener esa esencia tradicional y melancólica que a veces quisiéramos recuperar.

Pero la primera tarjeta de Navidad, si hay que ser honesto, no se imprimió durante el mandato de la reina Victoria, sino uuuun poco antes. Solo por si no lo sabías, y muy rápidamente, te contaré que la primera tarjeta de Navidad conocida se realizó en 1784 y fue obra de un potencial artista casi olvidado de nombre W.E. Dobson. Retrata una agradable escena familiar y la realizó para su uso y disfrute. El buen hombre quería felicitar a sus seres más queridos y usó su pintura como modelo para realizar una serie de copias litográficas que enviaría, más tarde, a su familia. Pero el tema no salió de ahí, y lamentablemente, que yo sepa, la postal es muy difícil de encontrar y pocos conocen su existencia (si tienes alguna imagen suya y te apetece compartirla, te invito a que lo hagas) 🙂

La primera postal victoriana navideña que se comercializó, en 1843 por John Calcott Horsley. Fuente: Pinterest. Tarjetas de Navidad antiguas. Rescatando el encanto de felicitar a mano
La primera postal victoriana navideña que se comercializó, en 1843 por John Calcott Horsley. Fuente: Pinterest

Un Cuento de Navidad

Pero las primeras postales navideñas que se comercializaron datan de unas décadas después, rondando 1840, cuando John Calcott Horsley, un talentoso ilustrador británico, retrató una agradable mesa navideña bajo el mandado del diseñador y escritor Henry Cole. La puedes ver arriba, sobre este mismo párrafo. El caballero era consciente del éxito que Cuento de Navidad, obra recién estrenada de Charles Dickens, estaba teniendo, y quiso sacar partido del fenómeno emprendiendo a su manera.

La bonita acuarela fue copiada dos mil veces, comercializada y evaporada de las tiendas como humo. Clientes felices y una nueva moda; las postales de Navidad victorianas acababan de nacer.

Pero ya está bien de historia, hay muchos otros detalles interesantes que observar en las antiguas tarjetas navideñas. Los diseños pueden parecer muy similares unos de otros: lápices de colores, carboncillo y acuarelas, escenas apacibles, hermosos paisajes y gente sonriente. Pero de vez en cuando salía alguien que innovaba un poco con toques de humor (como las tarjetas caricaturizadas, con grandes cabezas y cuerpos diminutos), o la caracterización de animales como si fueran personas. La imagen al final de este párrafo es un buen ejemplo; una familia de mininos preparando el festín navideño como una auténtica familia:

Una familia de gatos prepara el festín navideño en una postal victoriana. Fuente: Pinterest. Tarjetas de Navidad antiguas. Rescatando el encanto de felicitar a mano
Una familia de gatos prepara el festín navideño en una postal victoriana. Fuente: Pinterest

Un soplo de inspiración

Sé lo que estarás pensando: pero bueno, ¿enviar una postal prefabricada no es lo mismo que mandar un Whatsapp? A decir verdad, muchas veces los Whatsapp dan hasta más trabajo. En las tarjetas solo debes rellenar los huecos y listo. Pero no es de esto de lo que hablo, sino de que, quizá, de vez en cuando y solo cuando a uno le apetezca de verdad, podríamos plantearnos hacer algo diferente. Las postales están bien, siempre hay alguien que tiene que poner toda su creatividad para crear el primer diseño que va a servir de molde al resto, pero quizá podríamos verlas también como una inspiración, no solo como un recurso. Unas letras a mano, o puede que hasta un dibujo gracioso o evocador para los más artísticos de la casa; cada uno debe adaptarlo a su manera. Pero no podemos negar que hay algo muy especial que nos recorre al recibir algo artesano.

Antigua postal navideña victoriana, no olvidemos a los duendes. Fuente: Pinterest. Tarjetas de Navidad antiguas. Rescatando el encanto de felicitar a mano
Antigua postal navideña victoriana, no olvidemos a los duendes. Fuente: Pinterest

¿Qué dices, te animas, o ya sueles hacerlo? ¿Eres de los que envían tarjetas o prefieres un mensaje? Al fin y al cabo, como ya comentábamos antes, lo que termina importando es el sentimiento detrás de las palabras, y no con qué pluma o programa estén escritas.

Ahora solo me queda una cosa: desearte una feliz Navidad adelantada, y que este fin de año no sea más que un nuevo comienzo en todo lo que planeas y anhelas para 2019. Seas de postal, de correo, de visita personal o de nada en absoluto, todos mis buenos deseos van para ti.

¡Abrazos grandes, y Feliz Navidad! Ah, y no lo olvides… ¡nos leemos en el siguiente artículo! 😉

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