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Randolph Caldecott, la fresca brisa de la ilustración victoriana

10 febrero, 2019

La novedosa ilustración de Randolph Caldecott

Por mucho que pueda parecer lo contrario, el arte de Randolph Caldecott supuso algo novedoso para el ámbito de la ilustración en 1800. Sus diseños fluidos y sus pequeños textos originales marcaban una importante diferencia con el resto de ilustradores victorianos, y le ayudaron a distinguirse entre la multitud y ser reconocido por su especial manera de contar las cosas.

Si te apetece saber más, sigue leyendo. Hoy te presento a Randolph Caldecott, el ilustrador del movimiento.

'A surgeon bandaging an elderly man's knee surrounded by a group of onlookers' (Cirujano vendando la rodilla de un anciano rodeado de un grupo de espectadores). Ilustración por Randolph Caldecott. (Fecha desconocida). Fuente: Wikimedia Commons. Randolph Caldecott, la fresca brisa de la ilustración victoriana
‘A surgeon bandaging an elderly man’s knee surrounded by a group of onlookers’ (Cirujano vendando la rodilla de un anciano rodeado de un grupo de espectadores). Ilustración por Randolph Caldecott. (Fecha desconocida). Fuente: Wikimedia Commons

Arte y números

Nacido en Chester, Chesire, Inglaterra, e hijo de un contable, siguió los pasos de su padre desde los quince años trabajando en el Whitchurch & Ellesmere Bank. Pero desde niño, como suele suceder, había demostrado notables cualidades artísticas que siguió desarrollando pese a su empleo. Siendo un crío pintaba animales y realizaba retratos simples de seres queridos, y entrada la adolescencia la famosa publicación Illustrated London News mostró uno de sus trabajos, un boceto de un terrible incendio acaecido en el Queen Railway Hotel de su ciudad natal. El dibujo tenía un breve texto, escrito por el propio Caldecott, describiendo el accidente, y esa fue una costumbre que acompañó a la mayoría de sus ilustraciones a partir de aquel momento.

A principios de sus 20 mudó su empleo para trabajar en la sede central del Manchester & Salford Bank, pero sus inquietudes artísticas no parecían apagarse por mucho que avanzase en su trabajo oficial. Por tanto, sacó tiempo y lo empleó para estudiar en la Manchester School of Art durante las noches, esfuerzo gracias al cual comenzó a colaborar en algunas revistas y periódicos de vez en cuando, logrando cierto reconocimiento (que, pese a todo, ni se acercaría a lo que terminó consiguiendo en el punto cumbre de su carrera como ilustrador).

'The Queen of Hearts' (La Reina de Corazones). Ilustración por Randolph Caldecott. (1881). Fuente: Wikimedia Commons. Randolph Caldecott, la fresca brisa de la ilustración victoriana
‘The Queen of Hearts’ (La Reina de Corazones). Ilustración por Randolph Caldecott. (1881). Fuente: Wikimedia Commons

El aprecio de Londres

Pocos años después conoció al editor de arte de la importante revista londinense London Society, Henry Blackburn, y este le pidió que colaborara con la publicación proporcionando ilustraciones para algunos de los artículos. Con 26 años, Randolph Caldecott poseía la suficiente popularidad como para poder plantearse dejar su trabajo en el banco, así que eso hizo, dedicándose a partir de aquel momento, entera y completamente, a su ocupación como ilustrador.

En solo dos años su fama ascendió como la espuma, y dedicaba su tiempo a realizar ilustraciones y bocetos, a lápiz y acuarela, para revistas y periódicos, así como retratos y pinturas a comisión. Su fama creció todavía más cuando comenzó a crear libros de ilustraciones propios (como el que verás en la siguiente imagen) y colaborar con otros artistas famosos de la época como el grabador Edmund Evans. Sus cuentos se hicieron famosos entre niños y adultos, y sus historias infantiles se volvieron su verdadera pasión. Realizaba por lo menos dos libros al año, y así continuó cada año hasta su misma muerte. Disfrutaba enormemente al ilustrar y escribir libros para los más pequeños, escogiendo delicadamente las rimas y el formato de los textos que incluía junto a cada ilustración:

'R. Caldecott Picture Book' (Libro de ilustraciones de R. Caldecott), por Randolph Caldecott. Fuente: Wikimedia Commons. Randolph Caldecott, la fresca brisa de la ilustración victoriana
‘R. Caldecott Picture Book’ (Libro de ilustraciones de R. Caldecott), por Randolph Caldecott. Fuente: Wikimedia Commons

La búsqueda incansable

Posiblemente sus textos fueran una de las cosas que más distinguible hacían su trabajo. Estaban cuidadosamente escogidos, y contaban con detalle lo que ocurría en cada escena sin dejar de ser amenos. Gente de todas las edades los disfrutaba, unidos a su único estilo al dibujar: sus acuarelas y bocetos a lápiz y tinta gozaban de una fluidez y una sensación de movimiento que era muy difícil de encontrar entre los ilustradores del momento. Caldecott daba mucha importancia a ese efecto de que “algo se movía”, de que “algo estaba sucediendo” y de que los personajes estaban vivos, vibrando sobre el papel, ya que consideraba que muchos de los artistas que le rodeaban, pese a ser muy talentosos, poseían un estilo algo rígido y gris. Pese a los colores y las formas opulentas no había energía, no había vida, o al menos no al nivel que él aspiraba.

'The House that Jack Built' (La casa que Jack construyó). Libro por Randolph Caldecott. (1878). Fuente: Wikimedia Commons. Randolph Caldecott, la fresca brisa de la ilustración victoriana
‘The House that Jack Built’ (La casa que Jack construyó). Libro por Randolph Caldecott. (1878). Fuente: Wikimedia Commons

Un hombre que buscaba transmitir lo más similar a la realidad, al movimiento en una imagen quieta. Una tarea (casi) imposible por la que la sociedad le aclamó hasta su muerte. Luchó por lo que quería hasta que pudo vivir de ello, no se dio por vencido y no se puso obstáculos… como en uno de sus libros más conocidos, La casa que Jack construyó, Randolph Caldecott alzó su futuro ladrillo a ladrillo. Y pese a fallecer joven (sin haber alcanzado siquiera los 40), lo hizo lleno de logros y satisfacciones.

¿Por qué no das a conocer aún más su obra? Compartir este artículo, regalarle tu “like” y/o dejar un comentario en RRSS puede ser una muy buena forma de que cada vez más gente aprecie y recuerde el nombre de Randolph Caldecott.

¡Nos leemos en el siguiente post! 😉

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