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Pop art: ¿arte conceptual en estado puro?

12 octubre, 2017

El pop art: elegancia cotidiana

El arte pop, o “pop art” fue una forma de arte que se originó a mediados del siglo XX, como consecuencia del movimiento pictórico predominante de la época, llamado Expresionismo Abstracto. Este tipo de arte era considerado snob, propio de las escalas más altas de la sociedad, y el pop art nació como una oda a lo cotidiano, lo “normal”, una forma de aligerar el peso del expresionismo.

"I like that", ejemplo de Pop Art.
“I like that”

Las primeras ciudades en las que el pop art vio la luz fueron Nueva York y Londres, y al pasar los años el movimiento fue extendiéndose, como una pandemia colorida y despreocupada, hacia Europa y Canadá.

Se centraba (y lo sigue haciendo) en imágenes icónicas, de fácil identificación, esos símbolos que todos conocemos. Sea cual sea nuestra cultura u orígenes seremos capaces de distinguirlos. Esta característica fue especialmente importante, pues buscaba convertir el arte en algo accesible para todos, y no solo para aquellos que pudieran acudir a museos y exposiciones a empaparse de genialidad.

Nacido en el marco capitalista

El pop art se desarrolló dentro del capitalismo, de modo que sus obras estaban influenciadas por él de un modo u otro. Eso lo transformó en un tipo de arte especialmente reproducible para la población. Utilizaba marcas conocidas y personalidades de popularidad mundial, ayudando a que su influencia se esparciera de forma más rápida, más potente, y a todos los rincones del planeta.

Lenguaje figurativo

El lenguaje que los artistas pop usan es figurativo, y los materiales de inspiración, puramente cotidianos. Objetos claros, tangibles, de todos y para todos. Aparte, este continuo simbolismo se unió llegado un momento a las imágenes más típicas del cómic de los 50 y los 60. Los tebeos y el cine tomaron una fortísima importancia en el desarrollo de esta corriente, hasta tal punto que, hoy en día, esas ilustraciones vectoriales y punteadas son una de las primeras cosas que imaginamos cuando pensamos en Pop Art. Como ejemplos tenemos “Whaam!” un reconocido cuadro de Roy Lichtenstein fruto de esta clase de inspiraciones. Aquí lo tienes:

'Whaam!', Roy Lichtenstein (1963), óleo y acrílico sobre lienzo. Pop Art
‘Whaam!’, Roy Lichtenstein (1963), óleo y acrílico sobre lienzo.

Si nos centramos en los materiales que los artistas de esta corriente utilizaban, podríamos decir que el abanico era bien amplio: desde óleo, témperas o cera, hasta fotografías con las que elaboraban collages. El fotomontaje y el collage fueron técnicas muy utilizadas, aunque cada autor ofrecía a su obra una huella personal que lo diferenciaba del resto (recordemos que el pop art en sí ya usaba elementos vulgares del día a día, los artistas no podían permitirse ser “uno más”).

Algunos autores pop de renombre

Las obras ascienden más y más en su espectacularidad a medida que transcurren los años. Los tonos chillones y las líneas gruesas, que aplicaban una fuerte separación entre color y color, eran algunos de sus rasgos distintivos. La “impersonalidad” a la hora de escoger una temática también era una de las cosas que más llamaban la atención de este estilo, ya que, en cierto modo, con eso pretendían denunciar el esnobismo al que estaban sometidos. Los artistas de arte pop demostraban un conformismo social muy, muy sutil, escondido tras capas de sarcasmo, ironía y jugueteos. ¿Podríamos definir al pop art como arte conceptual oculto tras una superficialidad premeditada?

El incisivo Warhol

Un buen ejemplo de esto fue Andy Warhol, uno de los máximos representantes de esta corriente y su principal propulsor. Con sus latas de sopa Campbell y sus retratos coloristas de Marilyn Monroe, Mickey Mouse y Elvis Presley marcó un antes y un después, y su obra se transformó en un icono que ha sobrevivido a las generaciones hasta hoy.

'Díptico de Marilyn' Andy Warhol (1962). Serigrafía. Pop Art.
‘Díptico de Marilyn’ Andy Warhol (1962). Serigrafía.

La provocación de Wesselmann

La sensualidad también era una baza bastante usada, como por ejemplo en las creaciones del conocido Tom Wesselmann. Fue uno de los últimos maestros del pop art en Norteamérica, y se hizo un sitio destacado en el movimiento gracias a sus picantes (y para la época, atrevidos) desnudos, y la poca vergüenza que demostró a la hora de usar determinadas zonas del cuerpo femenino como evidente reclamo de masas.

'Pintura de dormitorio' Tom Wesselmann, (1978), lápiz y óleo sobre lienzo. Pop Art
‘Pintura de dormitorio’ Tom Wesselmann, (1978), lápiz y óleo sobre lienzo.

Otros importantes autores pop de los que quizá hayas oído hablar son Jasper Johns, con sus obras geométricas plagadas de matices, o James Rosenquist y sus cuadros que oscilan entre la psicodelia y lo ordinario. Seguro que has visto alguna de sus obras, en algún lugar, a lo largo de tu vida…

Predilección por lo excéntrico

A día de hoy las vacas rosas de Warhol, las jóvenes deshechas en lágrimas de Lichtenstein y los labios sensuales que inspiraban al gran maestro Wesselmann siguen observándonos en todos los rincones de nuestra sociedad, como un sello que no se va, como un recuerdo que no se borra. Siempre existirá algún amante del pop art, porque siempre habrán aquellos que gusten de lo estridente, de lo expresivo y de la sátira disfrazada de dulzura.

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