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Louise Bourgeois, el estremecedor arte que nace de lo contenido

1 mayo, 2018

El “arte confesional” de Louise Bourgeois, cómo abrirse en canal y contar sin palabras

¿Has oído hablar alguna vez del arte confesional? Si lo has hecho quizá conozcas a la mujer que vengo a presentarte hoy, y si no… en breve la conocerás. Louise Bourgeois es una de esas grandes ignoradas por la historia del arte, una excepcional autora que gozó de una fama mucho más tardía de la que merecía. Hablemos un poco de esta escultora, que convirtió sus traumas del pasado en su alimento y no en su tortura.

'Together' (Juntos), de Louise Bourgeois. Tela e hilo. (2005). Situada en The Easton Foundation, Nueva York, EE.UU. Fuente: Abitare. Louise Bourgeois, el estremecedor arte que nace de lo contenido
‘Together’ (Juntos), de Louise Bourgeois. Tela e hilo. (2005). Situada en The Easton Foundation, Nueva York, EE.UU. Fuente: Abitare

Las quimeras de una mente sensible

Louise Josephine Bourgeois nació en 1911 en el seno de una típica familia francesa. Ni muy acomodados ni muy humildes, se mudaron de París a Choisy-le-Roi cuando ella tenía un año, y la pequeña pasó sus primeros años tranquilamente. Desde pequeña ya demostraba una gran afición por el dibujo, que sus padres le pidieron que empleara en la tienda de tapices familiar elaborando diseños.

Con 19 años, Bourgeois se sentía ya oprimida por su propia complejidad. Sus reflexiones existenciales y tribulaciones se acentuaron años antes, al conocer la infidelidad de su padre, Louis Bourgeois, que su madre soportaría discretamente durante años. Aquel fue, quizás, el primero de los futuros detonantes de su arte.

'Father and Son' (Padre e hijo), de Louise Bourgeois. Acero inoxidable, aluminio y bronce. (2005) Situado en el Olympic Sculpture Park de Seattle, EE.UU. Fuente: Pinterest. Louise Bourgeois, el estremecedor arte que nace de lo contenido
‘Father and Son’ (Padre e hijo), de Louise Bourgeois. Acero inoxidable, aluminio y bronce. (2005) Situado en el Olympic Sculpture Park de Seattle, EE.UU. Fuente: Pinterest

Enfrentándose a ella misma

Fue para estabilizarse que, según ella, ingresó en la carrera de cálculo y geometría de la Sorbona, ya que aseguraba que necesitaba centrarse en leyes que jamás pudiesen ser cambiadas. Pero su madre falleció ese mismo año, y eso ofreció a la joven el impulso que necesitaba para renunciar a su carrera y comenzar a estudiar artes.

En aquella época, el rencor hacia su padre era total. Por tanto, desoyó por completo las protestas de este cuando le aseguró que no la apoyaba en su deseo de iniciarse en el mundo artístico, y se sumergió en sus estudios con diferentes maestros de Montmartre y Montparnasse. Con el tiempo consiguió un trabajo como ayudante en l’Académie de la Grande-Chaumière de París, y pasó por las enseñanzas de algunos maestros de pintura más antes de conocer a Fernand Léger, quien le sugirió que su campo no era la pintura, sino la escultura.

'Maman' (Mamá), de Louise Bourgeois. Bronce, mármol y acero inoxidable. Situada junto al Museo Guggenheim de Bilbao, España. Fuente: Wikimedia Commons. Louise Bourgeois, el estremecedor arte que nace de lo contenido
‘Maman’ (Mamá), de Louise Bourgeois. Bronce, mármol y acero inoxidable. Situada junto al Museo Guggenheim de Bilbao, España. Fuente: Wikimedia Commons

Primeros pasos en la escultura

A partir de ese momento decidió hacer caso del consejo, y abrió ante sí la que terminaría siendo una carrera altamente productiva, aunque no reconocida hasta su vejez. Pese a todo disfrutó de más de 20 años de éxitos hasta su muerte.

Para construir sus obras se valía de toda clase de materiales, desde papeles, madera, hilo o telas, pasando por esos objetos que el mar escupía de vez en cuando, o el metal y el mármol típicamente utlilizados por la escultura durante siglos. Además no solo se centró en la escultura, aunque era su principal foco de trabajo. También dibujaba a lápiz y creaba pinturas en óleo y acrílico, comprendidas dentro del marco de la abstracción y el surrealismo.

Tanto que su arte fuese ignorado como, más tarde, apreciado por el público y la crítica, se debió básicamente a la evolución de los tiempos. La figura de la mujer solía estar presente en su trabajo, y su gran aliado fue siempre el feminismo, que trataba desde una perspectiva poderosa ganada gracias a sus experiencias de vida.

'Umbilical Cord' (Cordón Umbilical), de Louise Bourgeois. Grabado, tinta al agua y grabado a punta seca. (2000). Fuente: MoMa. Louise Bourgeois, el estremecedor arte que nace de lo contenido
‘Umbilical Cord’ (Cordón Umbilical), de Louise Bourgeois. Grabado, tinta al agua y grabado a punta seca. (2000). Fuente: MoMa

Arte confesional: la valentía de mirar a tus recuerdos a los ojos

Pero no a todos les parecía bien su forma de expresión. Arte confesional, ella lo fundó y el propio nombre indica su naturaleza: el arte de confesar, de trabajar a partir de sentimientos, recuerdos y arrepentimientos; a partir del dolor, la ira, el cariño, la frustración, la tristeza, el maltrato, el abandono. Y unido a todo esto vienen los géneros principales de este tipo de obras, tratados mediante una técnica de profunda introspección personal que Louise Bourgeois masterizó por completo. En sus trabajos hablaba del miedo a la soledad, de la maternidad, del sexo, de los traumas infantiles, de sus problemas con la figura paterna, de la protección y el amor que su madre siempre le transmitió, de la reclusión, de las relaciones interpersonales, de la dificultad de ser mujer… y todo con una crudeza y un sentimiento que convierten sus esculturas en algo tan inquietante como real. Puedes mirarlas, pero hay que estar mentalmente preparado para verlas. Y puedes analizarlas, pero las conocerás de verdad si las asimilas bajo el filtro de tu propia experiencia.

'I Redo' (Yo repito), de Louise Bourgeois. Acero, madera y cristal. Perteneciente a una serie de 3 esculturas: 'I Do', 'I Undo' y 'I Redo'. Situada en The Easton Foundation de Nueva York, EE.UU. Fuente: MoMa. Louise Bourgeois, el estremecedor arte que nace de lo contenido
‘I Redo’ (Yo repito), de Louise Bourgeois. Acero, madera y cristal. Perteneciente a una serie de 3 esculturas: ‘I Do’, ‘I Undo’ y ‘I Redo’. Situada en The Easton Foundation de Nueva York, EE.UU. Fuente: MoMa

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¡Nos vemos en el próximo post!

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