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Las formidables artesanías en madera Dongyang

20 octubre, 2017

Con los tiempos que corren, no siempre estamos dispuestos a hacer grandes esfuerzos en nuestro día a día. Muchos ni siquiera para ganarse la vida. Por eso, ciertas costumbres se han ido degradando con el paso de los años hasta quedar en el olvido. E igual que sucede con las costumbres, sucede con el arte.

La talla en madera Dongyang

Foto de Michael Lai. Tallado en madera blanca en la pagoda de LeiFeng, (China). Artesanías en madera Dongyang
Foto de Michael Lai. Tallado en madera blanca en la pagoda de LeiFeng, (China).

Pero vamos a empezar por orden. En China se dividen las tallas en madera en varias clases bien diferenciadas, dependiendo del tipo de material que se use: madera dura, de alcanfor, de boj, de corcho, con dibujos, con laqueado… hay todo un mundo de posibilidades, pero a día de hoy las tallas predominantes en el país asiático son las “Dongyang”.

Esta talla nació en la dinastía Tang (aproximadamente del 618 al 907 d.C.) y alcanzó su máximo desarrollo varias dinastías después, en la Qing (1644-1912). Apareció por primera vez en el distrito de Dongyang, del que obtuvo el nombre. La región está plagada de bosques madereros y, por ende, de artesanos que cultivan esta técnica. Se trata de complicadas tallas trabajadas a capas en bloques de madera blanca, y como es obvio exige una gran cantidad de tiempo, mucho sacrificio y dedicación constante. Es la manifestación más pura de la palabra “arte”… pero cuesta lo suyo. Y la juventud china ya apenas lo considera a la hora de pensar en trabajar, decantándose por cosas más comunes (algo curioso, ya que la abogacía o la medicina tampoco son carreras especialmente sencillas).

Los entresijos de la talla en madera

XDYMD. Tallado profundo en madera blanca, Green Lake Hotel, Kunming. Artesanías en madera Dongyang
XDYMD. Tallado profundo en madera blanca, Green Lake Hotel, Kunming.

Aunque por un tiempo la tecnología parecía estar opacando este arte milenario, por suerte para todos se ha mantenido vivo y aderezardo con él muebles y objetos decorativos de todas las índoles. Con la madera blanca los artesanos crean paisajes tridimensionales, ofreciendo perspectiva a medida que trabajan el material por capas. Y los más de 1000 años de tradición han permitido que se desarrollen una docena de técnicas para modelar la madera al antojo del artista, ayudándose de una verdadera colección de punzones y gubias de todas las formas y tamaños. Con ellas ofrecen al resultado final ese acabado suave y realista, tan fluido como si las diosas flotaran de verdad sobre los lagos y las plumas de las aves pudieran acariciarse. Las hojas de los arbustos cuelgan y las flores casi parecen tener vida propia, como si alguien las hubiese plantado en el interior del cuadro dejándolas crecer a sus anchas.

Hace mucho, mucho tiempo…

Aunque las esculturas talladas en madera Dongyang no son las más antiguas de China (se han encontrado trabajos que se remontan a siete milenios atrás), sí es una de aquellas que más popularidad ha alcanzado, pese a estar desapareciendo lentamente. La pieza más antigua tallada en esta técnica es, según se dice, un buddha de Sudhana o Niño de la Fortuna, datado allá por el 961 d.C. (Lamentablemente no he sido capaz de encontrar ninguna imagen fiable de la obra. Si sabes de algún lugar fidedigno donde pueda conseguirla para colocarla aquí, te agradecería que lo dejaras en los comentarios 🙂 )

Todo lo bueno progresa

En la dinastía anterior a la Quing, la Ming, las técnicas de tallado ya habían evolucionado a tres clases principales: relieve superificial o profundo, y tallado circular. Las temáticas comprendían una amplísima variedad de escenas y personajes, tanto humanos, como animales, seres mitológicos, paisajes y jardines, o relatos y mitos de la historia. Pero durante la dinastía Quing cambiaron los temas contados a asuntos algo más populares, escenas del día a día o cuentos de hadas y literatura variada. Igualmente se perfeccionó aún más el método, llegando a alcanzar una exquisitez y elegancia nunca vistas hasta el momento. Tanto fue así, que la decoración del palacio imperial en la capital del país, Pekín, fue puesta sobre los hombros de más de 400 artesanos de la madera, todos usuarios de esta técnica.

Foto de Michael Lai. Tallado en madera blanca en la pagoda de LiFeng (China). Escena de la leyenda tradicional de la Serpiente Blanca. Artesanías en madera Dongyang
Foto de Michael Lai. Tallado en madera blanca en la pagoda de LiFeng (China). Escena de la leyenda tradicional de la Serpiente Blanca.

Hasta el mínimo detalle

Las tallas de Dongyang sufren todas las etapas del desarrollo de una buena pieza escultórica: se talla la base, se perfila, se pule, se trazan las líneas y finalmente se acopla el resultado. Este se clasifica en uno de los tres tamaños. El pequeño, usado generalmente para colgantes, las tallas circulares que mencioné arriba, cazos, tazas, etcétera. El mediano, que suele utilizarse para decorar mobiliario, sobre todo de dormitorio y de salón. Y el grande, que sirve para piezas expuestas en templos, teatros, palacios, y demás edificios públicos o de importancia social y cultural.

Pocos artistas fuera de Dongyang (o de China) se han atrevido con este arte tan antiguo y virtuoso, pero una cosa está clara: no puede morir. Ni en China ni allá donde se haya extendido, no podemos dejar que algo así desaparezca. El consuelo más firme que puede quedarnos es que, si todo va cuesta abajo y un día parece que ha desaparecido definitivamente, no lo habrá hecho de verdad. Siempre quedará el legado, de un modo u otro, y en algún momento alguien valiente decidirá reproducir aquellas tallas que tan hábilmente se hacían milenios atrás. Ni este arte ni ninguno es algo que se vaya en un suspiro, porque lo llevamos dentro.

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¡Nos leemos bien pronto! ♥

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