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La escultura de Jules Dalou. Realismo, armonía y revolución

15 julio, 2018

Jules Dalou, el genio en segundo plano de la escultura francesa

Aimé-Jules Dalou, o simplemente Jules Dalou como mejor se le conoce, fue un escultor francés del siglo XIX y uno de los fundadores de la Societé Nationale des Beaux-Arts del país galo. Sus sensibles aportaciones al panorama escultórico de la época le convirtieron en uno de los artistas más aclamados, pero también en uno de los más repudiados. ¿Te apetece acompañarme y echarle un vistazo a su historia?

Busto de Jules Dalou, por Auguste Rodin. Bronce. (1883). Fuente: Wikimedia Commons. La escultura de Jules Dalou. Realismo, armonía y revolución
Busto de Jules Dalou, por Auguste Rodin. Bronce. (1883). Fuente: Wikimedia Commons

Primeros años

Nacido en el seno de una familia de artesanos parisinos, fue criado bajo enseñanzas laicas y con un fuerte sentido republicano. Pero, aunque sí era cierto que gozaba de conocimientos políticos, decidió desde bien joven decantarse por el mundo del arte. Su maña con la escultura y el dibujo le convirtió en el foco de las atenciones del escultor Jean-Baptiste Carpeaux, y gracias a él logró ingresar en la Petite École de París (la que más tarde se convertiría en L’École Nationale Supérieure des Arts Décoratifs).

La dura realidad

Tras completar sus primeros estudios artísticos formales, pasó por l’École des Beaux Arts de la capital francesa, y allí comenzó a demostrar su verdadera facilidad de modelaje, su inusitada versatilidad y el increíble abanico de técnicas y estilos que nutrían su trabajo. Este bebía de artistas de todas las épocas: a muchos de ellos los admiraba, como a Juan de Bolonia, y de otros era amigo o había recibido clases, como el propio Carpeaux o François-Joseph Duret.

A partir de ese momento se ganó una relativa reputación trabajando como escultor y decorador en las construcciones de edificaciones importantes de la ciudad, en tiendas y en joyerías. Además desarrolló su primera exposición formal con 23 años, en el famoso Salón de París.

'Paisana amamantando a un bebé', de Jules Dalou. Yeso con pátina metálica. (1873). Ubicada en el Museo del Petit Palais de París. Fuente: Paris Musées Collections. La escultura de Jules Dalou. Realismo, armonía y revolución
‘Paisana amamantando a un bebé’, de Jules Dalou. Yeso con pátina metálica. (1873). Ubicada en el Museo del Petit Palais de París. Fuente: Paris Musées Collections

Y aunque su obra era bien recibida, por alguna razón las reticencias de sus superiores parecían más que claras. Y es que, de las cuatro veces que se presentó al concurso del Premio de Roma (una beca que se ofrece en Francia a los estudiantes de arte más sobresalientes), cuatro veces fue rechazado. Resentido y desencantado, decidió seguir su camino sin depender de ningún órgano oficial.

Lejos de casa

Tras luchar en el conflicto entre Francia y Alemania, Dalou fue nombrado subdirector del Louvre. Pero su puesto era interno, por lo que tuvo que mudarse con su esposa Irma y su hija Georgette al museo. Pero en 1871 la familia tuvo que exiliarse a Inglaterra. Allí Alphonse Legros, antiguo compañero de l’École de Dalou, les recibió a los tres y les ofreció apoyo moral y económico en lo que conseguían asentarse. Esa época dio como fruto algunas de las obras más delicadas y hermosas del escultor, sus mujeres de yeso y terracota. En ellas plasmaba sus ideas más pacifistas y hogareñas, retratando a mujeres de la aristocracia británica y a damas desconocidas en posiciones ociosas pasando el tiempo junto a niños, libros o útiles de costura.

'La Lectora', de Jules Dalou. Yeso. (1871-1879). Ubicada en el Museo del Petit Palais de París. Fuente: Who Art You. La escultura de Jules Dalou. Realismo, armonía y revolución
‘La Lectora’, de Jules Dalou. Yeso. (1871-1879). Ubicada en el Museo del Petit Palais de París. Fuente: Who Art You

De vuelta al hogar

En 1874, Dalou encontró trabajo como profesor en la National Art Training School, y cinco años más tarde él y su familia pudieron regresar a su tierra natal tras la declaración de la amnistía. El escultor no tardó en volver a competir por exponer sus trabajos en algún emplazamiento importante de su ciudad. Como amante republicano, era una de sus grandes ilusiones que una de sus esculturas ganase el honor de ser expuesta en la Plaza de la República. Pero una vez más, sus esfuerzos no se vieron recompensados como él hubiese querido. El Triunfo de la República (una de sus obras cumbre, un grupo de esculturas hechas en bronce) fue rechazada como centro de la Plaza, aunque más tarde terminó siendo erigida en la Plaza de la Nación de París:

'El Triunfo de la República', de Jules Dalou. Grupo de esculturas de bronce. (1899). Ubicadas en la Plaza de la Nación de París. Fuente: Franceculture. La escultura de Jules Dalou. Realismo, armonía y revolución
‘El Triunfo de la República’, de Jules Dalou. Grupo de esculturas de bronce. (1899). Ubicadas en la Plaza de la Nación de París. Fuente: Franceculture

Nueva tanda de éxitos

A pesar del rechazo (y posterior éxito), su vuelta a Francia le reavivó. Y aunque detestaba los eventos formales y las organizaciones artísticas oficiales, se sumergió en una vida familiar que le hizo producir una amplia cantidad de obras. En esa época creó notables esculturas como El Triunfo de Sileno (expuesta en el Jardín de Luxemburgo de París), La Fraternidad de los Pueblos (un magnífico altorrelieve de 1885, especialmente llamativo por el evidente beso homosexual que se aprecia en el centro de la pieza), y diversos bustos de personalidades influyentes como Gustave Courbet o Jean-Martin Charcot.

Durante esa última época de su vida también creó la obra que verás a continuación, la Bacanal, otro ejemplo de lo que este autor era capaz de hacer mediante la técnica del altorrelieve. La obra está expuesta en la fuente del Jardín de los invernaderos de Auteuil, y expresa el alegre movimiento e inexplicable suavidad que Dalou otorgaba a la piedra. Su talento logró igualar la textura de la piel y la expresividad facial de los miembros de la Bacanal, que casi nos invitan a unirnos a sus risas y a sus juegos.

'Bacanal', de Jules Dalou. Altorrelieve en piedra. (1895-1898). Ubicada en la fuente del Jardín de los invernaderos de Auteuil. Fuente: Pinterest. La escultura de Jules Dalou. Realismo, armonía y revolución
‘Bacanal’, de Jules Dalou. Altorrelieve en piedra. (1895-1898). Ubicada en la fuente del Jardín de los invernaderos de Auteuil. Fuente: Pinterest

Libertad y cercanía

Entre los reconocimientos que se le otorgaron, Jules Dalou fue nombrado caballero de la Legión de Honor en 1883. No tuvo tiempo de recibir más condecoraciones, pues falleció la primavera de 1902 a una edad relativamente joven: 63 años. Sus restos fueron enterrados en el cementerio del barrio parisino de Montparnasse, y su eterna obra aún nos recuerda la historia de un hombre que luchó con uñas y dientes, hasta el final de sus días, por sus ideales y para representar debidamente los derechos del pueblo.

Su arte, a veces tan apreciado y a veces tan incomprendido, solo pretendía ser una parte más de las vidas diarias de las clases trabajadoras; dar voz a aquellos que nunca eran escuchados y construir puentes para que los rangos altos y bajos pudieran encontrarse de vez en cuando. Lamentablemente poca oportunidad se le dio de cumplir su sueño, pues la mentalidad de la época, los intereses cruzados, el protocolo y la ceremonia que conllevaba ser artista se salían por completo de su cuadro de intenciones.

¿Te ha gustado saber un poco más de Aimé-Jules Dalou, de su obra y de lo que intentaba transmitir con ella? ¿Le conocías, o nunca habías oído hablar de él? ¿Qué te parecen sus preciosas esculturas? Pueden ser más o menos imponentes, pero todas cargan un potente significado, huella personal de su creador.

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¡Nos leemos pronto!

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