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Gian Lorenzo Bernini, la escultura de un genio del Barroco

23 mayo, 2018

La labor escultórica única de Gian Lorenzo Bernini

Allá por 1598, en plena gloria del Renacimiento, nació Gian Lorenzo Bernini. Este joven oriundo de Nápoles, hijo de un afamado escultor de la Toscana llamado Pietro Bernini, se mudó bien pronto a Roma con su familia, donde sus cualidades artísticas quedarían patentes. No solo esculpía, sino que dibujaba y pintaba, y años más tarde se dedicaría también a la arquitectura. Pero la predilección del muchacho era lo que le venía de sangre.

'Éxtasis de la beata Ludovica Albertoni', de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1674). Fuente: Pinterest. Gian Lorenzo Bernini, la escultura de un genio del Barroco
‘Éxtasis de la beata Ludovica Albertoni’, de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1674). Fuente: Pinterest

El germen de la innovación

Tanto Pietro como Gian Lorenzo, que aún era un aprendiz, seguían la corriente manierista, un estilo algo estirado propio de entendidos (o eso decían) y completamente opuesto al “viva la Virgen” del barroco clásico. A medida que Bernini hijo crecía, sus obras gozaban de un esplendor mayor y mayor. Su estilo tradicionalista se entremezclaba con factores novedosos y de alto riesgo para la época, como la inclusión del espectador en la experiencia escultórica y temáticas llamativas: santas en éxtasis, desnudos quizá demasiado sugerentes y escenas mitológicas llenas de crudeza, como El Rapto de Perséfone. Quizá fue ahí donde logró convertir el mármol en piel y hueso, y alcanzar la excelencia máxima al representar a la perfección la blandura de la carne y el lenguaje corporal de Perséfone y Hades.

'El rapto de Perséfone', de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1621-1622). Fuente: Pinterest. Gian Lorenzo Bernini, la escultura de un genio del Barroco
‘El rapto de Perséfone’, de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1621-1622). Fuente: Pinterest

Como dije arriba, los autores clásicos influyeron en gran medida en la obra de Bernini, pero este le daba a sus obras una vuelta de tuerca que nada tenía que ver con lo visto anteriormente. No tardó en pasar bastante del manierismo inculcado por su padre para centrarse en su propio mundo interior, que con más o menos esfuerzo derramaba sobre sus piezas hasta darles vida. Muchos de sus trabajos nacían para ser admirados desde perspectivas concretas, minuciosamente estudiadas, pero se terminó descubriendo que desplegaban de igual forma sus encantos con distintas iluminaciones y desde diferentes puntos de vista. Y quizá fue esa versatilidad la que hizo que la obra de Gian Lorenzo Bernini tuviera tanta repercusión en el escenario artístico barroco.

Telas y carne, el palacio de las delicias de Bernini

El helenismo y el naturalismo eran sus mayores bazas, ayudas y fuentes de inspiración. Buscaba cualquier excusa para incorporar telas o largos ropajes a los personajes que esculpía, y cuando no era así se decantaba por los desnudos. Para él, una mano que se hunde en la carne suave era algo así como la expresión máxima de la belleza, eso queda más que claro en su fina precisión y atención al detalle.

Detalle de 'El rapto de Perséfone', de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1621-1622). Fuente: Pinterest. Gian Lorenzo Bernini, la escultura de un genio del Barroco
Detalle de ‘El rapto de Perséfone’, de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1621-1622). Fuente: Pinterest

Bernini amaba el efecto de movimiento (como todo buen escultor barroco), pero si se hubiese limitado a satisfacer sus caprichos hasta el límite de lo conocido quizá su obra no hubiese llegado tan lejos. Contrariamente a lo que pudiese haber hecho, desgarraba al espectador con la psicología de los personajes, con sus rasgos y su presencia. Imponentes sin dejar de parecer frágiles, o muy frágiles cuando lo que transmiten es poder. Como en la representación religiosa del Éxtasis de Santa Teresa o en el encanto mitológico de Apolo y Dafne, nos sumerge en un momento de pura magia que va más allá de la simple fluidez.

Detalle de 'Apolo y Dafne', de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1625). Fuente: Pinterest. Gian Lorenzo Bernini, la escultura de un genio del Barroco
Detalle de ‘Apolo y Dafne’, de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1625). Fuente: Pinterest

Contactos de alta cuna

Gian Lorenzo Bernini se hizo con el respeto y el cariño de numerosos colegas, escultores o artistas de otros ámbitos; así como de la nobleza y el clero. Esculpió maravillosos bustos de los siete papas que le otorgaron su protección, y de personalidades políticas como Francesco d’Este o el rey Luis XIV de Francia.

'Busto del Papa Gregorio XV', de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1621). Fuente: Wikimedia Commons. Gian Lorenzo Bernini, la escultura de un genio del Barroco
‘Busto del Papa Gregorio XV’, de Gian Lorenzo Bernini. Mármol. (1621). Fuente: Wikimedia Commons

Si este artículo te ha resultado interesante, puede que más adelante dediquemos alguno más a hablar sobre el resto de facetas de este artista multidisciplinar. Pero por el momento, me gustaría que me contaras qué opinas sobre su obra escultórica, si ya le conocías, o si crees que me he dejado algo importante. Al hablar de autores clásicos, usualmente nos topamos con carreras muy extendidas y una lista prácticamente interminable de logros, relaciones profesionales y obras de interés, por lo que es muy difícil condensar una vida semejante en unos pocos cientos de palabras. Deja en los comentarios si te ha gustado o si has echado algo de menos 😉

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¡Nos leemos en próximos posts!

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