Saltar al contenido
Arte en todo – Tu web de todas las artes

El arte de esculpir gárgolas en la arquitectura gótica

14 diciembre, 2017

El arte medieval tiene su aquel. Siempre tan lleno de simbolismo y de misterios, de recovecos y figuras, que podrían acapararnos más horas que el mismísimo Wally. Pero hoy vengo a hablarte de una tendencia particular en el arte de la arquitectura gótica medieval: las gárgolas.

Gárgola de la Catedral de Llandaff, Reino Unido. El arte de esculpir gárgolas en la arquitectura gótica
Gárgola de la Catedral de Llandaff, Reino Unido.

Estas criaturas, de morfología total o parcialmente bestial, alzan sus alas de piedra y muestran los dientes desde los puntos más altos de los edificios góticos. Algunos de sus referentes más conocidos se encuentran en la catedral de Notre-Dame, y desde allí siguen cumpliendo su eterno cometido.

Gárgolas de la catedral de Notre-Dame, Francia. El arte de esculpir gárgolas en la arquitectura gótica
Gárgolas de la catedral de Notre-Dame, Francia.

Gárgolas: símbolo de la arquitectura medieval

Durante los últimos siglos del medievo, el peculiar estilo gótico tomó el testigo de todos los ámbitos del arte, desde la pintura hasta la decoración de interiores y la arquitectura. En este último aspecto, llenó hogares y edificios públicos por igual: tanta bóveda y tanta vidriera, para que al final los encargados de vigilarlo todo fueran unos seres desfigurados, condenados a escupir el agua sucia de la lluvia para siempre desde su desgraciada posición en los extremos de los canalones de las casas.

Gárgola de un edificio gótico, con agua de lluvia congelada en la boca. El arte de esculpir gárgolas en la arquitectura gótica
Gárgola de un edificio gótico, con agua de lluvia congelada en la boca.

La leyenda del dragón Gargouille y el obispo Romanus

Desde el origen, estas esculturas góticas fueron creadas para guardar la entrada de impíos y enemigos del Señor a casas y templos.

La leyenda original, por eso, cuenta que cerca del río Sena habitaba un dragón llamado Gargouille. La bestia destrozaba las poblaciones circundantes de tanto en tanto, hasta que un obispo cristiano llamado Romanus, atrevido e insensato, decidió que ya estaba bien: domó a Gargouille con la señal de la cruz (que todo lo cura), le cortó la cabeza y la colgó en lo alto del ayuntamiento de la ciudad de Ruan.

Estatua de San Romanus; clérigo, escriba y obispo de la ciudad de Ruan, con el dragón Gargouille a sus pies. El arte de esculpir gárgolas en la arquitectura gótica
Estatua de San Romanus; clérigo, escriba y obispo de la ciudad de Ruan, con el dragón Gargouille a sus pies.

No solo en Francia existen leyendas sobre las gárgolas, pero quizá esta sea una de las más famosas. Los “vomitadores de agua” (como los llaman en Alemania) con sus rostros horribles y vistas privilegiadas, son almas de piedra dedicadas a proteger cada rincón de las ciudades… para que así el Mal encarnado no les pase por encima.

¿Te ha parecido interesante el artículo? ¿Conocías el origen de las gárgolas? Me encantaría que me lo contaras en los comentarios. También puedes compartir el post y darle un “me gusta” para indicar que ha sido de tu agrado… 😉

¡Nos leemos bien pronto!